En siglo XVIII jesuitas consolidaron su estancia en Nueva España
Fue en el siglo XVIII cuando los jesuitas consolidaron su estancia en la Nueva España, dirigiendo colegios, seminarios y casas profesas. En un inicio eran 517, cifra que aumentó y en el año de su expulsión se registraron 680, resaltó el doctor Arturo Reynoso Bolaños, jefe del Departamento de Filosofía y Humanidades del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).
Al impartir la primera conferencia del ciclo de actividades “Los jesuitas en la Nueva España: su obra espiritual y terrenal”, que realiza la Biblioteca Histórica José María Lafragua de la BUAP, dijo que cuando se habla de seminarios se entienden éstos como internados, tal es el caso de San Jerónimo y San Ignacio.
Con el tema: “Los colegios de los jesuitas en la Nueva España: profesores, contenidos y discusiones”, aclaró que los colegios generalmente eran centros de operaciones y no todos daban clases, ya que algunos tuvieron este estatus para recibir donaciones; en cambio otros no tenían esta distinción pero enseñaban a leer y escribir.
Cuando se fundó la Compañía de Jesús no se pretendía impartir educación, pero los candidatos que llegaron fueron niños de 14 a 15 años poco instruidos, por lo que se les comenzó a dar una formación humanística.
“Los colegios surgen porque hay alumnos y padres interesados en esa formación”, por lo que los tutores dieron algunos centavos como parte de la educación impartida, así “se dio clases a los jesuitas y personas externas”, expresó.
Reynoso Bolaños indicó que en los colegios se enseñaba principalmente gramática latina, filosofía y teología. En los cursos de gramática se impartía latín para que los jóvenes pudieran expresarse elegante y correctamente. Esta lengua se escogió por su perfección. Se utilizaron textos relacionados con lenguas latinas, griegos y españoles para servir de base a los estudios de filosofía.
También se enseñaba filosofía escolástica, “donde los cursos se dividían en: lógica, física y metafísica. La física se dividía en general y particular, la primera abordaba conceptos de esencia, materia y sustancia; mientras que la segunda fue el conocimiento de los fenómenos naturales como el sistema planetario y minerales”.
El académico del ITESO señaló que en teología se adoptó a Santo Tomas por excelencia. El estudio era una teología positiva, pero después se brinda una teología moral, con la que los jesuitas tuvieron problemas.
Como parte de las actividades de este ciclo, en este recinto universitario se presentó parte del Fondo Bibliográfico de la Compañía de Jesús, que integran libros de los siglos XVI al XVIII, con el fin de que los asistentes a esta Biblioteca conozcan y aprecien su valor.
