La selección mexicana lista para su segundo partido en la Copa Oro
El equipo mexicano trabajó lejos de Denver
De nuevo alejados del bullicio, a varios kilómetros del centro de Denver, el Tricolor llevó a cabo su segundo entrenamiento en Bulder. El pacífico lugar sirvió para que México cerrara su preparación, sólo ellos y la impresionante naturaleza. El equipo azteca, al igual que en Pasadena, decidió no ir al reconocimiento de cancha.
Con un clima idóneo para ejercitarse, los seleccionados se colocaron los zapatos y de inmediato salieron al campo.
La práctica arrancó con ejercicios de estiramiento, los jugadores bajaron al pasto de la cancha y con ayuda de ligas fortalecieron sus músculos.
La siguiente rutina fue de pie, pero con las mismas ligas, el buen ambiente siguió en el grupo, todo es alegría entre los seleccionados y una ligera llovizna se presentó en el sitio, pero no afectó a la práctica.
Ya en calor, el trabajo de campo comenzó. En ese instante los medios de comunicación salieron del lugar. Los ejercicios tácticos los llevó a cabo el “Tata” Martino a solas, sin distracciones.
El entrenamiento no fue tan exigente, Gerardo no quiere forzar de más a un plantel muy golpeado.
Tras casi una hora de trabajo serio, vino el cierre de la práctica con un interescuadras mixto. Ochoa dejó la portería y salió al campo, Guardado fue el cancerbero.
La emoción volvió a notarse en los rostros de los jugadores. La era del “Tata” es perfecta a pesar de las adversidades.
El grupo se relajó, jugó y quedó aceitado para jugar frente a Canadá y buscar el liderato del grupo A. Así cerró el Tricolor su preparación para conseguir a la brevedad su pase a la siguiente fase.
