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Las causas que llevaron a España al fracaso

Las causas que llevaron a España al fracaso

La selección, con los últimos vestigios de la época dorada, zarandeada por el despido de Lopetegui y aferrada a un estilo que ya no tiene, firma otro fracaso

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España, este domingo, en 120 minutos, dio 1.114 pases entre sus jugadores. Es decir, dio 9,2 pases por minuto. España, este domingo, tiró 9 veces entre los tres palos de la portería. Es decir, tiró entre los tres palos una vez cada 13 minutos. Dijo adiós prematuramente al Mundial frente a una selección muy inferior después de dejar apenas algunos rayos de esperanza en el debut contra Portugal. Luego, frente a Irán y a Marruecos, dejó unas malas sensaciones confirmadas hasta el extremo. ¿Los motivos? Varios y variopintos.

El despido de Julen LopeteguiSin entrar a valorar en lo acertado o errado de la decisión, sería absurdo negar el impacto de algo así en la dinámica de trabajo del grupo. Julen Lopetegui, meticuloso hasta el extremo, había perfilado todo: la lista de 23, la dinámica de convivencia (días libres, horarios de entrenamientos, de charlas, etc...), había milimetrado el estudio de los rivales y hasta había hablado con los cocineros para conocer qué comían los jugadores (hasta él permitió los cruasanes y el cola-cao con el que algunos despedían el día).

«Se fue nuestro líder, y Fernando ha hecho lo que ha podido», decía Koke, un resumen no buscado, pero afiladísimo, de lo que supuso el cambio. Hierro, respetado por el vestuario, se apresuró a hacer lo que buenamente pudo, que tenía que ver fundamentalmente con el aspecto mental del equipo. Como él mismo reconoció, tenía poco tiempo de entrar en aspectos tácticos. Eso sí, cuando tocó el equipo, ante Rusia, descubrió que el problema era mucho más complejo que un cambio de técnico.

Insistencia en la ideaSe debate mucho sobre la forma de jugar de España. Iniesta, antes de irse, dijo: «Hay gente para volver a encontrar el camino. Es una cuestión del entrenador que esté. El camino que nos ha dado éxito es muy marcado. Te lo marcará los jugadores que quieras tener o no tener».

Es decir, el paradigma de la gran España de 2008 a 2012 admite que hay más opciones. La belleza primero y fiabilidad después del estilo de la selección en los años dorados se basaba en movimientos constantes, en tocar y desmarcarse, no tenía nada de ese juego horizontal, parsimonioso, intrascendente, en que ha derivado aquella idea maravillosa. Se trata de recuperarlo si hay jugadores para ello y, si no, explorar otras vías. No parece difícil.

Estado físicoLa inmensa mayoría de los futbolistas de la selección, de los importantes para entenderlo, han llegado lejos de su mejor versión. Unos, quizá, por no haber tenido tensión competitiva desde hacía muchas semanas antes de la concentración. Otros, quizá también, por tener justo lo contrario, tensión hasta últimos de mayo en busca de títulos europeos.

España, cuando no estuvo Koke ayudando a Busquets, se caía. Los centrales no se sentían firmes en la disputa y cruzada la hora de partido los movimientos sin balón eran prácticamente nulos. Así es muy difícil desmontar incluso rivales tan limitados como Rusia, que a partir del minuto 60 dimitió de toda intención ofensiva. Al marcharse Lopetegui, los entrenamientos cambiaron de la mañana a la tarde. Por las tardes, en Krasnodar, hubo temperaturas de hasta 40 grados.

Poco en el banquilloHierro agitó el equipo y usó, como revulsivos -sin contar los cambios durante los partidos- a Lucas Vázquez, a Thiago y, este domingo, a Asensio. Ninguno de los tres quedará en el recuerdo por su buena actuación. En el banquillo, sin poder testar lo que hubieran ofrecido, quedan nombres como Odriozola o Saúl. Los únicos que sí agitaron los partido fueron Aspas frente a Marruecos y Rodrigo ante Rusia. Demasiado poco como para pensar en que el final hubiera cambiado. Visto lo visto, España tenía un fallo multifuncional del que era difícil recuperarse.