Cuando ni Sergio Ramos cree en la remontada
El Real Madrid cayó, por primera vez en casi 106 años de existencia, en una eliminatoria de Copa donde había tomado ventaja lejos del Bernabéu. De hecho, en competiciones europeas, sólo el Odense, en la UEFA de 1994, había logrado lo que ayer consiguió el Leganés. Esta anomalía histórica ilustra a la perfección el derrumbe moral del equipo blanco. Un cúmulo de decepciones, que por encima de todo, se condensó en el rostro de Sergio Ramos. Su regreso, tras cinco partidos de baja por lesión, no sirvió esta vez para obrar el imposible.
Ayer, a falta de un cuarto de hora, el capitán comenzó a subir al ataque como un delantero más. Tomaba el balón cerca de su portería y se incorporaba al área rival en busca de un remate salvador. Sin embargo, ni siquiera el recurso a la desesperada de Ramos insufló valor al Madrid. Sus dos últimos saques de esquina también revelaron un problema estructural de todo el año. El primero, botado por Luka Modric, lo despejó Claudio Beauvue cómodamente en el segundo palo. Un minuto después, el intento en corto de Marco Asensio, desde el otro perfil, ni siquiera hizo llegar el balón al área.
El recuerdo de la estrategia
No hubo rastro de esa electricidad que tantas veces hizo especial al Bernabéu. La que, por ejemplo, ayudó a las remontadas postreras ante el Betis (2-1) o el Deportivo (3-2). Ambas, mediante un cabezazo de Ramos, que parecía capaz de cualquier cosa en esos minutos finales. El sevillano, sin embargo, ofreció ayer un lenguaje corporal muy distinto. Ni siquiera él parecía creer esta vez en la gesta.
El plan del Madrid, que hace una semana se hartó de colgar balones en Butarque hacia la cabeza de Raphael Varane, se reducía a la mínima expresión. Marco Asensio, escorado a la izquierda, no tuvo influencia. Dani Carvajal y Lucas Vázquez se precipitaron demasiado por el otro perfil. Igual que Mateo Kovacic, cuyas fulgurantes conducciones parecen ya sólo un asunto del pasado. El Madrid quedó a expensas de un milagro a balón parado, donde el año pasado encontró 34 goles entre 51 jornadas de Liga y Champions. Esta temporada, de momento, el balance se reduce a 13 en 25.
