El Sevilla anuncia que Eduardo Berizzo sufre cáncer de próstata
El cáncer no es una lucha porque la muerte no es una derrota. Hay que desechar la metáfora, encontrar un lenguaje propio, un camino que nos devuelva a la normalidad. La enfermedad llega inesperada, eso sí, ya sea en el sofá del hogar o en la primera página de un periódico. Ya sea en la intimidad familiar o en la poblada grada de un estadio.
El Sevilla empató un partido que parecía perdido y los futbolistas se abalanzaron sobre su técnico. Eduardo Berizzo sonreía. En esos minutos, para casi todos, sólo había fútbol. El ensimismamiento del gol, el éxtasis de una remontada hermosa. Sin embargo, para unos pocos, en aquel abrazo sobre el césped del Sánchez-Pizjuán el fútbol era lo de menos. Había algo más. Un secreto desvelado tras el partido de Champions pero que la plantilla ya conocía antes de jugar su encuentro frente al Liverpool.
El entrenador argentino padece un "adenocarcinoma de próstata", según el propio comunicado del club andaluz. Un cáncer, el más diagnosticado de España en varones, que hay que examinar aún para "decidir cuál son los pasos a seguir en cuanto a su tratamiento", en el que tendrá mucho peso la propia opinión de Berizzo.
"Los tratamientos más frecuentemente empleados en el cáncer de próstata son la observación y vigilancia, la cirugía, la radioterapia y la hormonoterapia", según la Asociación Española contra el Cáncer. "El tratamiento dependerá de muchas cosas, principalmente de la fase en la que esté, la agresividad de las células y por supuesto las preferencias del paciente. Es una enfermedad de muy larga evolución y no tiene por qué interferir en exceso en la vida del enfermo", responde a este periódico un especialista.
"Fuerza Míster, estás en el mejor lugar del mundo para no rendirte, porque ahí, nunca se rinden", escribió Monchi. No fue el único que animó al técnico al revelarse su enfermedad. "Toda nuestra fuerza y apoyo para Berizzo. ¡Toto, enseña al mundo el significado de AFOUTEZA! La familia celeste está contigo", dijeron desde el Celta de Vigo, un club donde el míster de Cruz Alta es venerado.
