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El Real Madrid, a por lo nunca visto: dos Champions seguidas

El Real Madrid, a por lo nunca visto: dos Champions seguidas

Ganar dos veces seguidas la Copa de Europa es algo de otra época. Recuerda a partidos en blanco y negro, a fútbol de otra época, a cuando no había Internet y apenas se podía ver fútbol por televisión. Y ese es el reto mayúsculo del Real Madrid en Cardiff. Lograr algo que no sucede desde la temporada 1989/90, cuando el Milan de los holandeses ganó la máxima competición continental dos veces seguidas. 
Repetir victoria en esta competición son palabras mayores, y es algo que no lograron ni siquiera dinastías tan poderosas como la del Barça de Guardiola y Messi, el Madrid de los Galácticos, el United de Ferguson o el Milan de Ancelotti. Desde que la Champions es Champions, reconversión que arrancó en 1992, nadie ha logrado levantarla en dos ocasiones consecutivas. 
Hay más competitividad y muchos más equipos de las grandes ligas, lo que ha convertido el torneo en una competición mucho más abierta que ha provocado que los equipos no repitan título. 
Del Real Madrid que llega a Cardiff al que llegó a Milán hace algo más de un año hay muchísimas de diferencias. Aunque no es algo que se aprecie en el ’11’ inicial, que será muy parecido, casi el mismo. 
Varane jugará en el lugar de Pepe y, quizás, Isco en el de Bale. Matices. Pero de este equipo a aquel, va un mundo. Entonces, era un conjunto vulnerable, con muchas carencias y que venía de una temporada dificilísima y plagada de malos resultados. La Liga se había escapado tras un mal inicio con Benítez, y a la final se llegó en buena parte gracias a sorteos ciertamente afortunados. 
La Roma, el Wolfsburgo y el Manchester City fueron los rivales, buenos equipos pero ningún peso pesado en el camino. Zidane ha tenido desde entonces tiempo para trabajar y ha callado a (casi) todos sus críticos. Tiene un equipo base consolidado, y también ha logrado que prácticamente todos sus suplentes se impliquen en el proyecto. 
El galo ha dosificado a Cristiano, y el delantero ha llegado en un momento de forma impresionante al final de la temporada. Kroos y Modric dominan los partidos desde el medio del campo y los laterales son decisivos. Isco se ha ganado un sitio en el equipo titular y la aportación desde el banquillo es impresionante, con mención especial para la aportación de Morata, Lucas Vázquez, James Rodríguez, Nacho y Kovacic.

Ganar dos veces seguidas la Copa de Europa es algo de otra época. Recuerda a partidos en blanco y negro, a fútbol de otra época, a cuando no había Internet y apenas se podía ver fútbol por televisión. Y ese es el reto mayúsculo del Real Madrid en Cardiff. Lograr algo que no sucede desde la temporada 1989/90, cuando el Milan de los holandeses ganó la máxima competición continental dos veces seguidas.

Repetir victoria en esta competición son palabras mayores, y es algo que no lograron ni siquiera dinastías tan poderosas como la del Barça de Guardiola y Messi, el Madrid de los Galácticos, el United de Ferguson o el Milan de Ancelotti. Desde que la Champions es Champions, reconversión que arrancó en 1992, nadie ha logrado levantarla en dos ocasiones consecutivas.

Hay más competitividad y muchos más equipos de las grandes ligas, lo que ha convertido el torneo en una competición mucho más abierta que ha provocado que los equipos no repitan título.

Del Real Madrid que llega a Cardiff al que llegó a Milán hace algo más de un año hay muchísimas de diferencias. Aunque no es algo que se aprecie en el ’11’ inicial, que será muy parecido, casi el mismo.

Varane jugará en el lugar de Pepe y, quizás, Isco en el de Bale. Matices. Pero de este equipo a aquel, va un mundo. Entonces, era un conjunto vulnerable, con muchas carencias y que venía de una temporada dificilísima y plagada de malos resultados. La Liga se había escapado tras un mal inicio con Benítez, y a la final se llegó en buena parte gracias a sorteos ciertamente afortunados.

La Roma, el Wolfsburgo y el Manchester City fueron los rivales, buenos equipos pero ningún peso pesado en el camino. Zidane ha tenido desde entonces tiempo para trabajar y ha callado a (casi) todos sus críticos. Tiene un equipo base consolidado, y también ha logrado que prácticamente todos sus suplentes se impliquen en el proyecto.

El galo ha dosificado a Cristiano, y el delantero ha llegado en un momento de forma impresionante al final de la temporada. Kroos y Modric dominan los partidos desde el medio del campo y los laterales son decisivos. Isco se ha ganado un sitio en el equipo titular y la aportación desde el banquillo es impresionante, con mención especial para la aportación de Morata, Lucas Vázquez, James Rodríguez, Nacho y Kovacic.