Cristiano Ronaldo gana su cuarto Balón de Oro
Una ambición sin límite, y una confianza en sí mismo sin fisuras, además de una capacidad de abstracción de los problemas extradeportivos, unidos a su portentoso físico y a su facilidad para el gol, han llevado al portugués Cristiano Ronaldo de nuevo al escalón más alto del planeta futbol.
Cuando más altas se alzaban las voces que preconizaban la superioridad hegemónica de Messi en el futbol mundial, en un 2015 en que el argentino se llevó casi todos los títulos, Ronaldo apretó los dientes y sacó a relucir su extrema ambición para conquistar un cuarto Balón de Oro, que le coloca a un escalón del argentino.
El trofeo es la recompensa al portugués en un año increíble, marcado por su segundo título de Liga de Campeones con el Real Madrid y el primer triunfo internacional con Portugal, al conquistar la Eurocopa-2016.
El modo de designación del Balón de Oro ha cambiado este año. Ya no es la FIFA la que entrega el trofeo, sino el semanario France Football, como en el pasado, tras la votación de periodistas de 173 países.
El resultado es el mismo que en 2008, 2013 o 2014. Ronaldo, de 31 años, logra por cuarta vez la prestigiosa recompensa.
"Es un nuevo sueño que se hace realidad. Nunca habría imaginado conquistar cuatro veces el Balón de Oro", declaró el portugués nada más recibir el trofeo.
Detestado por unos y adorado por otros, generalmente coincidiendo si se trata de seguidores del Barça o del Real Madrid, el astro portugués ha sumado en el 2016 a sus tradicionales estratosféricos registros goleadores dos triunfos que no se producen con asiduidad y menos en un mismo año; la conquista de la Liga de Campeones de clubes y de la Eurocopa de selecciones.
Los últimos en hacerlo fueron los españoles Fernando Torres y Juan Mata, cuando en 2008 levantaron ambos títulos con el Chelsea y la 'Roja', aunque con un rol protagonista mucho menos destacado que el portugués.
¿Pero cómo un futbolista al que algunos situaban ya en el inicio de su ocaso de su carrera ha podido resurgir hasta el punto de levantar los dos trofeos colectivos más prestigiosos de Europa y el galardón individual más importante del mundo? Quizá la respuesta quede resumida en dos palabras; ambición y confianza en sí mismo.
"Si todos estuviesen a mi nivel, seríamos posiblemente primeros", había lanzado en febrero luego de perder en el Bernabéu un partido de liga ante el Atlético de Madrid. Menos de tres meses después, y ante el mismo rival, al portugués no le tembló el pulso en el quinto y definitivo penal del conjunto blanco, que daría al Real Madrid su undécima 'Champions'.
Por responsabilidad, liderazgo, o por un bien entendido afán de aglutinar los focos sobre su esculpida figura, Ronaldo no es de los que rehuyen la responsabilidad en los momentos en los que más se le necesita.
