La desastrosa historia de Alfredo Castillo en la Conade
La historia de Alfredo Castillo al frente de la Conade se relaciona con la corrupción y el desatino como funcionario "virrey", uno de los consentidos del presidente Enrique Peña Nieto. Esto quedó en evidencia de manera clara con las Olimpiadas en Río de Jaineiro 2016.
Y es que el verdadero desastre mexicano de este verano en Río 2016 no se debe centrar en los atletas, sino de quienes privilegian la política y los viajes en grande con cargo al erario, en vez de cuidar la preparación de deportistas. Pura forma y nada de fondo.
Los malos manejos vienen ‘desde arriba’, justo como pasó en junio de este mismo 2016, donde se ve el desdén del gobierno de Peña Nieto hacia el talento deportivo.
Ya el 15 de junio de 2016, circularon por internet unas fotografías de jóvenes que participarían en la Olimpiada Juvenil, durmiendo en el suelo; esto porque la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) no pagó sus gastos de hospedaje.
En ese entonces, cerca de 100 niños y jóvenes de Tamaulipas que viajaron a Mazatlán, Sinaloa participarían en la justa deportiva; supuestamente la Conade ya tenía todo listo desde 2015, pero la sorpresa les cayó cuando la delegación llegó al hotel y les dijeron que la federación no había pagado ni hospedaje ni alimentos; muchos tuvieron que dormir en el lobby del hotel y otros hasta en el suelo.
Los deportistas tampoco tuvieron el transporte adecuado: las fotografías evidencian que fueron llevados en camionetas privadas a las diferentes competencias.
Alfredo Castillo de deporte no sabe nada. Solo juega al tenis de forma amateur y aparentemente eso le valió para ser el titular del deporte nacional. Consentido del presidente Enrique Peña Nieto, ha pasado por diversos puestos públicos. Su formación jurídicapolicial lo llevó a ser el Virrey Castillo, cuando llegó a poner ‘paz’ a Michoacán en Tierra Caliente; esa paz que no llega pues el estado purépecha es uno de los más violentos en toda la nación.
Se le recuerda también como el brillante Procurador del Estado de México, cuando no pudo encontrar a la niña Paulette debajo de su colchón. Incluso fue titular de la PROFECO un breve tiempo, donde pasó sin pena ni gloria.
Ahora llega al deporte donde se refleja su desaseado trabajo que realiza en las partes donde llega: no hay resultados, solo pantallas y cortinas de humo en un gobierno que no tiene pies ni cabeza.
