Matrimonios igualitarios: Reforma que enfrenta a Peña con la Iglesia
En la Constitución mexicana se debe incluir el derecho al matrimonio igualitario “para evitar las restricciones injustificadas” que actualmente impiden que personas del mismo sexo contraigan matrimonio en la mayoría de los estados, así se estipula en la iniciativa que presentó el presidente, Enrique Peña Nieto.
Según el mandatario federal, ese derecho, incluso, da pie a otros beneficios de tipo fiscal, de solidaridad, por causa de muerte de una de las personas cónyuges, de propiedad, en la toma de decisiones médicas o migratorios para personas extranjeras, por lo que urgió a garantizarlo.
Pero la iniciativa presidencial también incluye modificaciones al Código Civil Federal para ampliar los principios de igualdad y no discriminación que actualmente afectan el ejercicio de derechos y libertades de las personas de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Transgénero e Intersexual, (LGBTTTI).
Los cambios fundamentales al Código Civil Federal que presentó Peña Nieto se agrupan en cuatro puntos.
Matrimonio igualitario para todos
Se propone modificar 14 artículos del Código Civil Federal para eliminar la premisa que indica que el fin del matrimonio es “la perpetuación de la especie”. Los cambios propuestos señalan al matrimonio como la unión libre de dos personas mayores de edad que tienen la intención de tener una vida en común para procurarse ayuda mutua, solidaridad, respeto e igualdad.
“El derecho a formar una familia le corresponde a todas las personas sin importar su orientación sexual. Por tanto, la protección constitucional hacia la familia no se limita a un tipo particular o tradicional de ésta que tenga como presupuesto al matrimonio heterosexual y cuya finalidad sea la procreación”, indicó Peña Nieto en la exposición de motivos.
También se eliminan los términos y preceptos discriminatorios que actualmente definen al matrimonio como la unión de un hombre con una mujer y dan origen a una relación de esposo y esposa o de marido y mujer.
Igualdad de condiciones para la adopción
La iniciativa del presidente propone ampliar la fracción III del artículo 390 del Código Civil Federal para agregar que “la orientación sexual o la identidad y expresión de género” no constituyen un obstáculo para considerar que una persona es apta y adecuada para adoptar.
“Negar el derecho a ser adoptado a un niño o una niña por el sólo hecho de la orientación sexual de las personas adoptantes deriva en una conducta discriminatoria, tanto para ellas, como para el propio niño o niña que pretende ser adoptado, pues se les desconoce su derecho a tener una familia, en el sentido más amplio posible de este concepto”.
Garantizar la identidad de género
Peña Nieto propone agregar al Código Civil Federal el artículo 136 Bis: “Las personas podrán solicitar la expedición de una nueva Acta de Nacimiento para el reconocimiento de la identidad de género”.
Y señala que la emisión de una nueva acta “no debe sujetarse a la condición de que la persona se realice algún procedimiento médico de reasignación de sexo”, pues “se estarían violentando sus derechos”.
Según el presidente, ejercer el derecho a la identidad tras permitir el cambio de nombre y de sexo establecidos en documentos oficiales, implica “cumplir con el principio y derecho de igualdad y no discriminación”.
El texto también indica que los estados deben realizar las medidas legislativas y administrativas necesarias para que los documentos de identidad, como Actas de Nacimiento, pasaportes o registros electorales “reflejen la identidad de género que la persona defina por y para sí”.
Divorcio sin expresión de causa
Para completar su iniciativa, el presidente Peña Nieto propone modificar el artículo 267 del Código Civil Federal. Señala que, actualmente, las causales de divorcio son “verdaderos obstáculos para que las personas puedan obtener la disolución de su matrimonio”.
Se describe a estas causales como anacrónicas, inoperantes, obsoletas y discriminatorias que atentan contra el libre desarrollo de la personalidad.
Ante ello, se alude que “la sola manifestación de voluntad de uno de los cónyuges de no querer continuar con el matrimonio es suficiente, sin importar la posible oposición del otro” para el divorcio.
Entre las causales de divorcio vigentes están: El adulterio “debidamente probado”, que una mujer dé a luz durante el matrimonio y que éste “judicialmente sea declarado ilegítimo”, “padecer enajenación mental incurable”, “hábitos de juego o de embriaguez”, “padecer sífilis, tuberculosos o cualquier otra enfermedad crónica o incurable”, entre otras.
El rechazo
Pero dicha iniciativa ha generado controversia y rechazo entre la Iglesia Católica. Tal es el caso del Arzobispo Constancio Miranda Weckmann, quien fue uno de los más sorprendidos por la iniciativa que el presidente Enrique Peña Nieto envió al Congreso de la Unión para aprobar los matrimonios igualitarios en el país.
“No he hablado con él (con Peña Nieto), pero se tiene que pensar, es una cosa muy extraña lo que salió de la iniciativa, porque estamos en la defensa del matrimonio, de la familia, (el Presidente) no debería proponerse esa iniciativa, menos aprobarse”, dice el prelado a Apro.
Miranda Weckmann, fue el sacerdote que casó en noviembre de 2010 a Peña con Angélica Rivera en la Catedral de Toluca, en un capítulo de la “grave” trama eclesiástica política que le permitió a la actriz de Televisa y al entonces gobernador mexiquense concretar su enlace con un sinnúmero de “irregularidades” sacramentales, como documentó Proceso en su edición 2049 del 5 de febrero de este año.
Ahora, el prelado aclaró que no le molesta hablar del tema y que respeta las diferentes opiniones, “pero volvemos a lo mismo, haya o no haya ley, o no por poner una ley que vaya contra la naturaleza humana, va a ser lícita o buena”.
“Yo voy contra lo que no está bien. No está bien, lo haya dicho la Suprema Corte, lo haya dicho algún Congreso del estado, con todo respeto, los congresos pueden legislar, la Corte no puede legislar, la Corte nada más interpreta leyes”.
El jerarca chihuahuense indicó que no está en contra de alguna institución, sino a favor del matrimonio y de la familia, “como todo cristiano y como toda gente de buena voluntad”.
Sobre las personas de la comunidad lésbico-gay, como sujetos de derechos, el Arzobispo dijo que él defiende la ley eclesiástica, la ley natural y no la ley civil, aunque como ciudadano sí la defiende.
“Soy muy respetuoso, también respetuoso de las personas, yo no estoy en contra de las personas, la Iglesia no está en contra de las personas, ni nadie cuerdo está en contra de las personas, sino en contra de las actitudes que minan la familia, el matrimonio y la vida”, justificó.
También indicó que respeta a las personas que tienen otra manera de pensar, otra ideología o comportamiento, quienes tienen su cariño, respeto y solidaridad, pero el matrimonio nunca será entre personas del mismo sexo porque esa institución es para tener hijos, y esas parejas no pueden procrear.
“Entonces a una naranja no se le puede decir que sea manzana, ni a una manzana que sea naranja, entonces ni a un matrimonio que no lo sea se le puede llamar matrimonio, sí sociedades de cualquier forma lícitamente, porque estamos en un país libre y podemos asociarnos con quien sea y como sea, aunque no está bien, pero se puede hacer”, concedió.
Miranda adelantó que, aunque no tiene planeado un encuentro próximo con el presidente Enrique Peña Nieto, quien es su amigo, un tema que abordarán es su propuesta para legalizar el matrimonio igualitario en todo el país.
“Cuando nos veamos, ¡gracias a Dios luego nos vemos!, ese tema se comentará”, adelantó.
