Zavalista tramposo
La purga, las traiciones y las desbandadas priistas -entre las distintas expresiones- en Puebla, continúan a la orden del día. No hay momento en que entre los militantes y líderes de este instituto político se den notas picosas.
Esta vez, no fue el dirigente estatal del tricolor, el violento, Fernando Morales Martínez, a quien ahora todo mundo llama el “Rocky” de la familia Morales, el protagonista de la historia, por aquello del altercado registrado el domingo pasado en el Sanborns del Boulevard Héroes del 5 de Mayo, en la colonia Huexotitla, donde se lió a golpes con el dirigente municipal priista de Tehuacán, Jacobo Aguilar Sánchez.
No. Es más, esta ocasión no hubo, tampoco, golpes.
Más bien, sí una traición y un engaño entre priistas, a todas luces con premeditación, alevosía y ventaja.
Y la historia no tiene desperdicio.
Resulta que el ex secretario de Gobernación Municipal, en el trienio de la ex edil capitalina de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz (BAR), hoy virtual senadora del PRI, Juan de Dios Bravo Jiménez, uno de los priista que mayor riqueza ha amasado gracias a su “trabajo” en la administración pública, le anda queriendo vender espejitos a medio mundo para conseguir chamba y premios por su supuesto trabajo.
Su mejor carta de presentación, según él, es la gran estructura política y operativa que posee en la ciudad, en los diferentes distritos, juntas auxiliares, fraccionamientos, colonias, barrios y demás comunidades.
A todo mundo le ha intentado pelar la piña sobre sus fantásticas historias de operación política, las cuales, únicamente, están en su imaginación. En su mundo de dos por dos.
A las dirigencias estatal y municipal del PRI, les ha pretendido vender la idea de que él es un redentor priista en la capital poblana, donde lo único que hizo, según testimonios de algunos compañeros de partido, comerciantes y funcionarios municipales actuales, fue hacerse de dinero a costa del erario y cargo público.
Se dice, incluso, que Juan de Dios siempre mordió la mano que le dio de comer durante mucho tiempo sólo por satisfacer sus intereses y ambición por el dinero y el poder. Y es que en el sexenio pasado se decía marinista, luego del escándalo público Marín-Cacho se purificó y se convirtió en zavalista.
A la postre, una vez apostado en el ayuntamiento de Puebla, dijo que ya era blanquista. En resumidas cuentas, Bravo Jiménez, se acomoda donde más le conviene.
Es, además, propietario de lujosos autos BMW, por supuesto, luego de haber pasado por la Comuna poblana, donde dijo haber operado la ciudad a favor de Blanca Alcalá, quien nunca supo que le dejó de bueno el trabajo de éste, su permanente subordinado.
Lo que BAR sí ha notado, ha sido que Juan del Diablo, perdón, Juan de Dios Bravo, ya le falló dos veces consecutivas.
Así es, los dos descalabros electorales que ha sufrido -en la capital- la hoy senadora del PRI por Puebla, Blanca Alcalá, parecen obra y gracia del también ex secretario de Operación Electoral del Comité Estatal tricolor.
La primera de las derrotas provocada por Juan de Dios a Blanca, se dio en los comicios locales de 2010, cuando el PRI le entregó la plaza al PAN, al hoy edil, Eduardo Rivera Pérez.
En aquella ocasión, el flamante secretario de Gobernación, el brillante operador zavalista, no movió un dedo para tratar de apoyar a su partido y lograr conservar la presidencia municipal. El resultado de aquella elección, fue desastroso y ya todo mundo lo conoce.
Y la segunda, se dio en la pasada elección federal del 1 de julio. Juan de Dios Bravo no hizo nada par lograr que BAR pudiera ganar lasvotaciones en la capital poblana ni porque fue secretario de gobernación y logró un supuestoarraigo significativo entre los habitantes del municipio.
La historia fu exactamente la misma y Juan de Dios no hizo nada por su jefa.
Eso sí, hoy ya exige sus cuotas y su premio por haber “operado” a favor de BAR y de Enrique Peña Nieto, presidente electo del país, en Puebla. Lastima que sus propios correligionarios no opinen lo mismo.
La pregunta, ante todo esto, es: ¿Confiará BAR en Juan de Dios una tercera vez?
Yo, no lo creo.
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