Zafarrancho postelectoral en Puebla (ganadores vs perdedores)
Es una pena que los poblanos estemos en el ojo del huracán cada que se registra una elección en la que está de por medio el gobierno del estado, el poder, el dinero público y el control de las instituciones.
Es un asco observar como a través de la violencia -y por la ambición- se quiere arrebatar el máximo cargo público de la entidad.
Que tristeza que la civilidad, la razón, la madurez política, la sensibilidad, la educación y todos los buenos modales -colectivos y personales- sean los únicos ausentes en una justa electoral, en una competencia que debe ser ejemplo de civilidad, que debe ser totalmente limpia y transparente.
Que lastima que los virtuales ganadores y perdedores de la elección tengan que solucionar sus problemas a punta de madrazos y con lujo de violencia.
Es reprobable y condenable la actitud de panistas y militantes de Morena en Puebla, de ganadores y perdedores.
No es posible que por demostrar un supuesto fraude o por encubrir el robo de una elección se caiga en lo que tanto repudian los postulados de Morena, en lo que aborrece el virtual presidente electo del país, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Y, también, en lo que tanto ha criticado el panismo.
No es posible que a estas alturas, con tal de evidenciar un supuesto fraude electoral, se arremeta en contra de mujeres, de personas de la tercera edad y de las propias autoridades encargadas de resguardar el orden público.
¿Pero qué necesidad, carajo?
Digan lo que digan la sociedad poblana está partida en dos, está divida: simpatizantes de Morena vs simpatizantes del PAN.
Empero, lo más grave es que todo esto esté generando el rencor social, la intolerancia, la ingobernabilidad y la inseguridad de los propios ciudadanos.
Algo también muy grave es que los medios de comunicación, los encargados de informar a las masas y a la ciudadanía los hechos y el acontecer de la vida diaria, ya también hayan tomado partido.
El saldo de la elección en Puebla, coincido con algunos colegas, es todo un cagadero.
Sin embargo, considero que este caos inició en 2010 cuando la mayoría de la sociedad sacó al PRI de Casa Puebla y metió al personaje que hoy tanto repudian, a Rafael Moreno Valle Rosas, el ex gobernador.
De ese momento hasta ahora, hay que analizarlo, el estado ha ido de escándalo en escándalo.
Que si Rafael Moreno Valle, que si sus operadores, que si Morena, que sus dirigentes, que si el fraude, que si el triunfo avasallador, que si el bunker y que si el robo de la elección.
Puebla está incendiada por el resultado de la elección y por la inconformidad de los perdedores.
¿Y así quieren gobernar el estado?
¿Eso es lo que puede provocar Morena?
¿Y así tenemos que creerle también al PAN?
Andrés Manuel López Obrador debe estar muy apenado por Puebla, por sus seguidores y por sus líderes en el estado.
Me parece que esta vez los cabezas de Morena en el Puebla se equivocaron.
Ayer vi a un José Juan Espinosa Torres, ex edil de San Pedro Cholula, y hoy virtual diputado local, encrespado, fuera de sí, liderando a un grupo de personas que llegó a hacer destrozos y a repartir golpes al Hotel MM.
Desconocí a Alejandro Armenta Mier, virtual senador de la república y aspirante a la
candidatura al gobierno por Morena para el 2024.
Pasó de la inteligencia a la cerrazón, a retar a golpes al secretario de seguridad pública del estado, Jesús Morales Rodríguez, quien le rogó que se calmara y que lo dejara ingresar al interior del hotel a hacer su trabajo, para garantizar la integridad de los protagonistas del zafarrancho.
De Héctor Alonso Granados, el agresor y terror de reporteros, no me extraña pero Armenta ya también se perdió.
Y qué decir de Fernando Manzanilla Prieto, también virtual diputado, quien es uno de los responsables de que RMV haya controlado desde 2010 el estado.
Manzanilla ayer olvidó que es un precursor e impulsor de la felicidad, de los buenos modales, del buen decir, de la paz social.
A ver ahora como explican la golpiza que los militantes, simpatizantes o porros de Morena la propinaron al titular de la Fepade en Puebla, Armando López Aguilar, a quien desnudaron, golpearon, revolcaron.
Es una pena que se haya sustituido el dialogo, la razón y el mensaje del propio Andrés Manuel, sobre unas elecciones limpias, en paz y tranquilidad por los golpes, las amenazas y los destrozos.
Y desde luego también por parte del PAN cometieron errores porque su actitud deja mucho que desear, su altanería y actitud tan sospechosa.
Si no tenían nada que ocultar entonces -como gente civilizada- debieron mostrar lo que estaban haciendo, en lo que trabajaban.
Por su cerrazón, el Hotel MM hoy tiene severas pérdidas económicas y una mala reputación que seguramente también generará denuncias legales en contra de todos aquellos que generaron destrozos.
Ojalá que las autoridades electorales -estatales y federales- tomen cartas en el asunto, realicen una investigación exhaustiva de los hechos y pongan en su lugar a los responsables de todo esto.
Ni por una elección, ni por el poder, ni mucho menos por la voluntad de unos cuantos se va a incendiar el estado.
Los poblanos debemos ser ejemplo de cordura, de tolerancia, de democracia y de justicia.
No hay que abonar a todo lo contrario.
En twitter: @poncharelazo
