¿Y si el bueno en Morena es Armenta?
El jaloneó en Morena por la candidatura al gobierno del estado para el proceso electoral extraordinario que se avecina está en su punto.
Los demonios andan sueltos en el partido que dirige Citlali Ibáñez Camacho, mejor conocida como Yeidckol Polevnsky Gurwitz.
Y es que las legítimas aspiraciones del senador poblano Alejandro Armenta Mier ya pusieron en jaque, y en franca disputa, a los militantes de Morena.
La guerra en está cantada y el pleito por la candidatura está hasta su máxima capacidad.
La militancia en Morena ya está dividida: los militantes puros, los tradicionales, en contra de los nuevos liderazgos, de quienes llegaron a su partido por alguna negociación.
Los primeros quieren que sea Alejandro Armenta el candidato, mientras que la otra parte desea que repita Luis Miguel Barbosa Huerta.
Vaya pleito.
Al parecer el encontronazo para decidir quién será el abanderado de Morena será sólo entre Armenta y Barbosa.
La senadora Nancy de la Sierra Aramburo tiene, al parecer, pocas posibilidades de triunfo por varias razones, la principal es que el diputado presidente de la mesa directiva del Congreso del Estado, José Juan Espinosa Torres, está en franca lucha de poderes con su homólogo Gabriel Biestro Medinilla, líder del Poder Legislativo.
El ambiente en Morena es muy complejo y se antoja complicado en lo interno pero muy exitoso en lo externo porque la parecer tiene todo para ganar la próxima elección.
De Barbosa se ha dicho mucho por el simple hecho de haber sido el candidato de Morena en la elección pasada, la gente también lo conoce.
Sin embargo, ¿qué pasaría si el candidato de Morena es Armenta?
Y el cuestionamiento lo planteó porque si bien Barbosa es el ex abanderado de Morena más conocido, tanto por la derrota como por el protagonismo asumido en la campaña, podría ser un candidato con muchos riesgos.
Porque el ex senador está visto que divide en Morena y ya no suma completamente.
De lo contrario Armenta no habría decidido autodestaparse para buscar la candidatura.
Por algo el hoy senador dispuso buscar abiertamente la candidatura.
Y es que Armenta es un político bien visto por los poblanos.
Se enfrentó en su momento solo al morenovallismo y le ganó dos elecciones, aglutinó a priistas, a panistas marginados y resentidos en el sexenio pasado, cuenta con el apoyo de un buen número de empresarios y tiene el apoyo de mucha militancia tricolor porque fue dirigente de su ex partido en su momento.
Cuenta con el apoyo del marinismo, del melquiadismo y en una negociación para garantizar la candidatura al gobierno en Morena incluso podría sumar el respaldo del panismo, en lo que sería una alianza de facto.
Los panistas poblanos saben perfectamente que el grupo fuerte del morenovallismo está resquebrajado, dividido, fragmentado y en agonía.
La pregunta en este sentido sería: ¿qué le conviene más al PAN, que el próximo gobernador sea Armenta o sea Barbosa?
Por un simple tema de revancha y de agravios los panistas estoy seguro que preferirían a Armenta, quien llegaría como un candidato más limpio que Barbosa por la batalla electoral pasada.
Sólo es cuestión de que Morena defina a su candidato para que el PAN, a la par, también decida su campaña blanca y negra, positiva y negativa.
La positiva estribaría en impulsar a su candidato bajo el esquema heredado por el senador Rafael Moreno Valle Rosas, y la negra, siguiendo la lógica de la política y la estrategia electoral, en adjudicarle a Barbosa los agravios y hasta la muerte de la familia Moreno Valle Alonso.
La dirigente panista en Puebla, Genoveva Huerta Villegas, no tiene un pelo de tonta y entiende perfectamente el contexto político-electoral en el que se encuentra su partido.
Seguramente actuará de la forma más conveniente para el grupo que la llevó donde está. Habrá que ponerle mucha atención a sus acciones y decisiones en el PAN estatal.
Empero, tanto Alejandro Armenta como Luis Miguel Barbosa tienen sus pros y sus contras como posibles candidatos, ya será cosa de que las dirigencias estatal y nacional de Morena decidan qué es lo que más les conviene.
Armenta, por su parte, tiene amarrado el Consejo Estatal de Morena, mientras que Barbosa cuenta con el apoyo irrestricto de la dirigencia nacional.
Alejandro Armenta, insisto, tienen buena imagen y es bien visto por los poblanos, su desgaste es nulo en comparación con Barbosa por la guerra electoral pasada en contra del morenovallismo.
En el PRI habría una desbandada interesante a favor de Armenta si Morena lo hace su candidato oficial, y la chiquillada seguramente también se sumaría a la posible alianza denominada Primor.
Me parece que Morena va en caballo de hacienda la gubernatura siempre y cuando sea inteligente y evite un rompimiento o una fractura por la disputa de la candidatura.
Porque en una de esas si le cierran la puerta a Armenta el PRI podría fortalecerse ante la posible desbandada de los morenos y la furia del PAN contra el barbosismo.
Sólo habrá que recordar que Armenta ha salido victorioso en sus últimas luchas político-electorales, y ahora parece ser el personaje que más cohesiona en Puebla.
En twitter: @poncharelazo
