Volkswagen: los que dijeron no
Hoy sobre la mesa hay incrementos globales de 7.98 y 7.95%, con alrededor de 4% directo al salario y el resto en un pago único
Este 22 de octubre a las 11:00 horas vence el emplazamiento a huelga en Volkswagen y, al cierre de esta columna, no hay acuerdo. Si nada cambia en las próximas horas, la planta de Cuautlancingo vivirá su primer paro desde 2009, cuando las líneas se detuvieron cuatro días.
Lo que más llama la atención es cómo llegamos aquí.
La base trabajadora ya dijo no dos veces. La segunda, el 15 de octubre, rechazó un incremento global de 13.16% a dos años: 3 mil 135 votos en contra frente a 2 mil 452 a favor. No fue una paliza, pero sí un mensaje clarísimo para la empresa y, sobre todo, para su propia dirigencia sindical.
¿Y qué respondió Volkswagen? Con dos ofertas más bajas. Hoy sobre la mesa hay incrementos globales de 7.98 y 7.95%, con alrededor de 4% directo al salario y el resto en un pago único. La diferencia es que ahora la vigencia sería de 12 meses y no de 24, que era justo lo que los trabajadores no querían.
A ver, seamos honestos: no es lo mismo un bono que se gasta en diciembre que un aumento que se queda en el salario.
El sindicato, encabezado por Hugo Tlalpan Luna, también se movió. Bajó su exigencia de 17 a 10.2% global, con 5% directo y un pago único de 17 mil 800 pesos. Y ya repartió horarios de guardia por si estalla.
La empresa, por su parte, sacó la carta más pesada. En las asambleas informativas, su director de Relaciones Laborales advirtió que desde Alemania se analiza llevarse a otra planta la producción del nuevo Golf, prevista para arrancar en mayo de 2027. También habló de riesgo para la plantilla.
¿Amenaza o realidad? Pueden ser las dos cosas al mismo tiempo. Volkswagen ya dijo que no pondrá en riesgo su futuro con tal de evitar la huelga. Pero los trabajadores tampoco están jugando: desde agosto se han pedido cinco prórrogas y la paciencia, claramente, se agotó.
Lo que está en juego
Volkswagen no es cualquier empresa para Puebla. Es el ancla de una cadena de proveedores que sostiene a miles de familias más allá de la planta. Una huelga larga no la pagan solo los sindicalizados; la pagamos todos.
Este miércoles, empresa y sindicato regresaron al Tribunal Laboral. Ahí se juega todo.