Violencia electorera
Un escenario violento, áspero, fanático, impulsivo y revolucionario, como le llaman los simpatizantes de la política de extrema izquierda a la oposición, es el que se vislumbra de cara a la jornada electoral del próximo 1 de julio, día en que los mexicanos elegiremos nuevo presidente del país, senadores y diputados federales.
Los ánimos, en torno a la carrera presidencial, ya están caldeados y bien calientes.
Lamentablemente, el movimiento #YoSoy132 parece desvirtuarse y haber asumido una actitud de inconformidad, intolerancia, intransigencia, recelo, sectarismo y violencia hacia los “enemigos” de su candidato, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
El discurso permanente y agresivo del peje, al que le ha agregado el tema del fraude anticipado, ya está generando graves enfrentamientos entre sus simpatizantes, seguidores e impulsores y quienes no piensan igual que él.
Sin el ánimo de defender a nadie, mucho menos al candidato de Compromiso por México y el PRI-Verde, Enrique Peña Nieto (EPN), quien, ciertamente, tiene mucha cola que le pisen por sus claros vínculos con Carlos Salinas de Gortari y Elba Esther Gordillo Morales, por ejemplo, consideró que AMLO, Morena y #YoSoy132 ya se están excediendo.
El cambio en el país, en la política, en el servicio público y en el desarrollo de la sociedad mexicana no se encuentra por el camino de la violencia o de las armas.
Cientos y miles de veces lo ha señalado el romántico de la política mexicana, AMLO, quien supuestamente predica con el ejemplo. El caso es que conforme se acercan los comicios federales, la violencia de quienes lo siguen sube y sube de tono.
Ayer esto mismo sucedió en la visita que EPN realizó al municipio de Tepeaca, donde seguidores de AMLO, Morena y #YoSoy132, captados por la lente de más de un reportero gráfico local y nacional, agredieron la camioneta en la que viajaba el abanderado priista.
Y más allá del hecho, lo grave es la reacción que el movimiento universitario, junto con los simpatizantes del peje, están teniendo en torno, insisto, a lo que AMLO ha advertido como “el nuevo fraude electoral en su contra”.
Creo que es momento de que el propio candidato del Movimiento Progresista salga públicamente a sosegar a sus seguidores, quienes ya rebasaron las reglas más elementales del proyecto de nación amoroso que tanto pregona.
AMLO, aseguró en el programa Tercer Grado, que si pierde va a respetar la decisión de los mexicanos, así que es necesario, de acuerdo a sus propios postulados, que le baje de tono a sus acusaciones reaccionarias contra el IFE y a su advertencia de un nuevo fraude electoral.
Y es que la violencia electorera de los impulsores del peje ya se salió de control y está en los mítines de EPN y Josefina Vázquez Mota, candidata a la presidencia por el PAN.
Es muy grave lo que está sucediendo.
AMLO debe mostrar con hechos y no palabras la pasividad que tanto pregona. Debe aclarar que la libertad de pensamiento no necesariamente se expresa a través de la violencia, sino de la conciencia.
Es urgente que las izquierdas del país no permitan que la revolución de hoy dé con los armas, sino con la cordura, el respeto y la inteligencia. Es necesario garantizar, por parte de los cuatro candidatos y sus respectivos partidos que habrá unos comicios tranquilos y en paz.
A nadie conviene una elección desaseada, entrampada o violenta.
Quien quiera ganar la elección federal presidencial, que lo haga en la urnas y en las boletas.
Es necesario creer y otorgarle un voto de confianza a nuestras instituciones, al IFE.
El 1 de julio se juega el futuro de México y no el de ninguno de los candidatos participantes en esta elección. Todos queremos un mejor país, con más empleo, con más beneficios económicos, con menos violencia, con menos corrupción, con menos pobres, con menos muertos.
Ojalá que las elecciones no dividan, ni violenten a la población. Ojalá que el primero de julio, como dicen, triunfe e impere la democracia.
¡No, a la intolerancia!
¡Sí, a un país mejor!
[email protected]
[email protected]
En twitter: @poncharelazo
