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Vaivenes y oscilaciones en la BUAP

No es ninguna casualidad que la vida universitaria en la BUAP presente vaivenes, oscilaciones, sacudidas y todo tipo de movimientos provocados por las complejas circunstancias políticas y sociales que se viven en el estado y en el país.

Muy al contrario, la BUAP por ser una de las universidades públicas, democráticas, equitativas, abiertas y más importantes de la nación, y en particular del estado, está sometida al escrutinio de toda la comunidad universitaria, tanto en lo interno como en lo externo.
Y es que la máxima casa de estudios del estado alberga una comunidad compleja, pensante, moderna, que actúa, insisto, de acuerdo a los acontecimientos sociales que se van dando en el país.
La universidad pública, la BUAP, es un ente crítico desde su concepción como una institución de educación superior.
No hay porque alarmarse de que exista un choque de ideas y una confrontación de pensamientos en su interior porque simple y sencillamente en la universidad de hoy, en la Benemérita institución, existe total apertura y democracia.
Lo mismo sucede en la UNAM, la máxima universidad de México, que en otras escuelas públicas con el mismo perfil.
El rector de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz, entiende perfectamente y apoya las manifestaciones que reclaman -dentro y fuera de la institución que gobierna- la idea del libre pensamiento.
Sin embargo, como  cualquier autoridad sometida a determinadas normas y reglas también es necesario cuidar y preservar los intereses de la institución antes que los de cualquier grupo interno o externo.
Se tiene que ceder y preservar la integridad y seguridad de la comunidad, sí, pero también se tiene que blindar a la BUAP para evitar que se viole la autonomía, la paz y tranquilidad de la que goza desde hace mucho tiempo.
En ese sentido, habría que analizar los últimos acontecimientos ocurridos en la institución, los cuales parecen forman parte más de un ardid ajeno a los intereses de la Autónoma de Puebla que aun legitimo reclamo universitario.
Resulta extraño que una veintena de estudiantes estén empeñados en revolotear y/o provocar  la comunidad estudiantil por un tema del pasado.
Ayotzinapa, Tlatlaya, Michoacan, y otros temas sobre inseguridad, son responsabilidad directa de las autoridades de gobierno, no de las universitarias.
Es absurdo que estos temas se le quieran adjudicar a la universidad pública.
Los temas políticos son ajenos a la vida académica y universitaria de la BUAP, y de cualquier otra institución superior.
Los mexicanos están cansados de las manifestaciones violentas, del bloqueo de calles a diestra y siniestra por los que se reclaman sucesos, insisto, ajenos a la vida universitaria. 
Si secuestrar el transporte público, saquear comercios y vehículos particulares, así como cerrar casetas de cuota, es parte de una protesta “legitima”, por cualquier tema, entonces algo le pasa a nuestra sociedad. 
Esto es muy fácil, los verdaderos estudiantes, los universitarios inteligentes, los que piensan, no están en las calles cometiendo actos que abonan a la ilegalidad, están metidos en las aulas, obstinados en aprender y desarrollar su capacidad intelectual, para lograr un mejor país.
Es inconcebible y reprobable que ayer durante el informe del director de la Facultad de Derecho de la BUAP, Carlos Antonio Moreno Sánchez, se haya querido sabotear el acto sólo por el ridículo capricho de un grupo.
La intentona, afortunadamente, no prosperó.
Las autoridades universitarias, encabezadas, sí, por Alfonso Esparza, están decididas a continuar el trabajo de crecimiento y desarrollo en la BUAP por encima de cualquier cosa.
Las amenazas veladas al interior de la universidad no van a prosperar.
Ni las bombas, ni las injurias, ni los infundios, ni las manifestaciones armadas van a atentar en contra de la vida universitaria en la BUAP.
Ayer en Derecho se lanzaron amenazas de todo tipo para boicotear el informe de Carlos Antonio Moreno, lo extraño es que durante otro evento magno, la conferencia dictada por el escritor Paco Ignacio Taibo II -en la Facultad de Economía-, no sucedió lo mismo.
Por el contrario, Taibo se explayó en su ponencia y gozó de la paz y tranquilidad que se vive al interior de la BUAP.
Allí no hubo amenazas agresivas, ni de bomba, ni de manifestaciones violentas.
Eso sí, las acusaciones sin ton ni son, como parte de la charla, se dieron como reguero de pólvora.
¿Realidad o coincidencia?
Ahí les dejo la pregunta.
En twitter: @poncharelazo

No es ninguna casualidad que la vida universitaria en la BUAP presente vaivenes, oscilaciones, sacudidas y todo tipo de movimientos provocados por las complejas circunstancias políticas y sociales que se viven en el estado y en el país.

Muy al contrario, la BUAP por ser una de las universidades públicas, democráticas, equitativas, abiertas y más importantes de la nación, y en particular del estado, está sometida al escrutinio de toda la comunidad universitaria, tanto en lo interno como en lo externo.

Y es que la máxima casa de estudios del estado alberga una comunidad compleja, pensante, moderna, que actúa, insisto, de acuerdo a los acontecimientos sociales que se van dando en el país.

La universidad pública, la BUAP, es un ente crítico desde su concepción como una institución de educación superior.

No hay porque alarmarse de que exista un choque de ideas y una confrontación de pensamientos en su interior porque simple y sencillamente en la universidad de hoy, en la Benemérita institución, existe total apertura y democracia.

Lo mismo sucede en la UNAM, la máxima universidad de México, que en otras escuelas públicas con el mismo perfil.

El rector de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz, entiende perfectamente y apoya las manifestaciones que reclaman -dentro y fuera de la institución que gobierna- la idea del libre pensamiento.

Sin embargo, como  cualquier autoridad sometida a determinadas normas y reglas también es necesario cuidar y preservar los intereses de la institución antes que los de cualquier grupo interno o externo.

Se tiene que ceder y preservar la integridad y seguridad de la comunidad, sí, pero también se tiene que blindar a la BUAP para evitar que se viole la autonomía, la paz y tranquilidad de la que goza desde hace mucho tiempo.

En ese sentido, habría que analizar los últimos acontecimientos ocurridos en la institución, los cuales parecen forman parte más de un ardid ajeno a los intereses de la Autónoma de Puebla que aun legitimo reclamo universitario.

Resulta extraño que una veintena de estudiantes estén empeñados en revolotear y/o provocar  la comunidad estudiantil por un tema del pasado.

Ayotzinapa, Tlatlaya, Michoacan, y otros temas sobre inseguridad, son responsabilidad directa de las autoridades de gobierno, no de las universitarias.

Es absurdo que estos temas se le quieran adjudicar a la universidad pública.

Los temas políticos son ajenos a la vida académica y universitaria de la BUAP, y de cualquier otra institución superior.

Los mexicanos están cansados de las manifestaciones violentas, del bloqueo de calles a diestra y siniestra por los que se reclaman sucesos, insisto, ajenos a la vida universitaria.

Si secuestrar el transporte público, saquear comercios y vehículos particulares, así como cerrar casetas de cuota, es parte de una protesta “legitima”, por cualquier tema, entonces algo le pasa a nuestra sociedad.

Esto es muy fácil, los verdaderos estudiantes, los universitarios inteligentes, los que piensan, no están en las calles cometiendo actos que abonan a la ilegalidad, están metidos en las aulas, obstinados en aprender y desarrollar su capacidad intelectual, para lograr un mejor país.

Es inconcebible y reprobable que ayer durante el informe del director de la Facultad de Derecho de la BUAP, Carlos Antonio Moreno Sánchez, se haya querido sabotear el acto sólo por el ridículo capricho de un grupo.

La intentona, afortunadamente, no prosperó.

Las autoridades universitarias, encabezadas, sí, por Alfonso Esparza, están decididas a continuar el trabajo de crecimiento y desarrollo en la BUAP por encima de cualquier cosa.

Las amenazas veladas al interior de la universidad no van a prosperar.

Ni las bombas, ni las injurias, ni los infundios, ni las manifestaciones armadas van a atentar en contra de la vida universitaria en la BUAP.

Ayer en Derecho se lanzaron amenazas de todo tipo para boicotear el informe de Carlos Antonio Moreno, lo extraño es que durante otro evento magno, la conferencia dictada por el escritor Paco Ignacio Taibo II -en la Facultad de Economía-, no sucedió lo mismo.

Por el contrario, Taibo se explayó en su ponencia y gozó de la paz y tranquilidad que se vive al interior de la BUAP.

Allí no hubo amenazas agresivas, ni de bomba, ni de manifestaciones violentas.

Eso sí, las acusaciones sin ton ni son, como parte de la charla, se dieron como reguero de pólvora.

¿Realidad o coincidencia?

Ahí les dejo la pregunta.

En twitter: @poncharelazo