Último minuto
Jueves, 24 de Septiembre de 2026
Puebla 16°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...
Posdata

Una elección de dos

Es evidente que el proceso electoral es una verdadera guerra de estrategia, creatividad, popularidad, imágenes y propuestas.

Los ataques y la guerra sucia no forman parte del ideario político-electoral de los candidatos más importantes en Puebla, Enrique Agüera Ibáñez y José Antonio Gali Fayad, por las coaliciones 5 de Mayo y Puebla Unida, respectivamente.

Ambos, hay que subrayarlo y destacarlo, están concentrados en hacer campañas directas con la gente, casa por casa, a ras de tierra y de las manos de sus colaboradores.

Agüera, por su parte, lleva caminada y recorrida mucha banqueta.

Está metido de lleno en las visitas casa por casa, donde solicita el voto y entrega, si así se lo permiten, una lona con su imagen y la siguiente leyenda: “En esta casa estamos con Enrique Agüera”.

El resultado, por supuesto, es muy alentador debido a que parece ganar terreno en las distintas colonias de la capital.

Lo mismo entrega las famosas sombrillas, lonas, microperforados, playeras, lapiceros, mandiles, de todo un poco.

Eso le ha permitido permear y meterse entre la gente.

El gran baluarte de Agüera es su trabajo hecho en la BUAP, sus obras, el crecimiento de toda la comunidad universitaria.

Inteligentemente, el ex rector de la benemérita institución supo deslindarse y sacudirse de alguna forma la grilla interna del PRI. Tal vez por ello se promueva como un candidato ciudadano y no un político del pasado.

Vende muy bien la marca Agüera.

Su posicionamiento no ha disminuido y crece lentamente, pero crece.

Sin embargo, la simpatía de Antonio Gali ha penetrado también en la gente, quien lo arropa y le da su respaldo.

El trabajo de Gali en la Secretaría de Infraestructura, sin duda, le dejó un buen sabor de boca a la gente.

En sus eventos le han pedido al candidato por Puebla Unida más obras, ayuda a las colonias, alumbrado público, guarniciones, banquetas, drenaje, entre muchas otras cosas.

Empero, algo que le ha servido mucho es cantar y amenizar por un momento sus actos de campaña. Esto le ha valido a Tony Gali ganar las simpatías de muchos poblanos.

La elección, es por ello, tiene los ojos puestos sólo en dos candidatos que se juegan un gran proyecto político para el gobierno municipal (por cuatro años con ocho meses), sus futuros como personajes de la historia política de Puebla y sus boletos para la gubernatura siguiente.

Para nadie es un secreto que cualquiera de los dos gallos que obtenga el triunfo en Puebla, y haga del Palacio Municipal su nueva oficina, se convertirá, automáticamente, en el aspirante favorito a la gubernatura del estado.

Además, hay que decirlo, Agüera y Gali, son los protagonistas de la batalla entre el presidente, Enrique Peña Nieto, y el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas.

De todos es sabido que a Peña Nieto sí le interesa Puebla por ser un estado en el que perdió la elección presidencial. Se quiere sacar la espinita.

Peña, hay que recordar, sucumbió ante la Morena del Peje, Andrés Manuel López Obrador, quien se llevó la capital poblana en la elección pasada.

Habrá que ver de qué lado está Morena, con quién va a jugar.

Y es que el ala izquierda que no va con el PAN y el PRD, el PT, parece estar sometida por una negociación nacional de los supuestos lidercillos revolucionarios.

El PT y la candidatura de Miguel Ángel Ceballos, simple y sencillamente, no aspiran a nada. Bueno, sí, a no hacer el ridículo y rebasar apenas la votación con la que pudieran salvar el registro.

Yo creo que el primer debate debería darse, sí, entre los tres candidatos, pero un segundo sólo entre Agüera y Gali.

Bien dice el dicho, ahora recordando la candidatura de Ceballos, “mucho ayuda el que no estorba”.

No se hagan bolas, señores y señoras, la carrera electoral es sólo una competencia entre Enrique Agüera y Antonio Gali.

Entre Peña Nieto y Moreno Valle.

Entre el PRI y el PAN.

Es una carrera parejera entre dos caballos pura sangre.

En twitter: @poncharelazo