Un operador nocivo para BAR
A tan sólo unas semanas de que concluyan las campañas del proceso electoral que se celebrará el próximo 5 de junio para elegir al nuevo titular del Ejecutivo en Puebla por los próximos dos años, la calentura electoral y la desesperación empezaron a hacer presa a los equipos de los candidatos.
Peligrosamente en Puebla, ya se empezaron a caldear los ánimos.
Y es que si tomamos en cuenta la versión de que en Puebla se prevé una elección cerrada que pretende judicializar el PRI, la jornada que se avecina podría tornarse muy violenta.
Ya vimos como los equipos de los dos competidores con mayores posibilidades de triunfo se están dando hasta con la cubeta.
Por supuesto, unos con más inteligencia que otros.
En el PRI parece que la cosa no pinta nada bien, por lo que sus operadores, líderes y promotores del voto ya habrían empezado a sacar sus últimos recursos para tratar de inclinar la balanza en beneficio de su candidata, Blanca Alcalá Ruiz (BAR) a como dé lugar.
Los del equipo contrario, Tony Gali, candidato de la alianza “Sigamos Adelante” que encabeza el PAN, han estado aguantando metralla y respondiendo golpe por golpe los ataques del PRI.
Empero, lo peligroso del asunto, insisto, es que esa metralla, ese encono, esa desesperación que ya figura en ambos equipos, particularmente en el PRI, se vea reflejada y perjudique intereses ajenos.
Es decir, no es posible que los priistas estén buscando culpables de la guerra sucia en su contra y de su candidata.
Sobre todo cuando los ánimos, insisto, están muy encendidos.
Los priistas, sus estrategas, mejor deberían analizar cuáles son sus errores, dónde están sus equivocaciones, sus yerros; quiénes son los responsables de los ataques, quiénes los traidores y quiénes los priistas que están entregando en charola de plata a su candidata.
No hace falta que Alejandro Armenta Mier, coordinador de la campaña de BAR se tire y pataleé para que los medios le hagan caso y denuncien la guerra sucia que se fragua contra su candidata.
Si al enemigo, como parece, el PRI y su candidata lo tienen dentro pues que se pongan analizar los elementos, vídeos, fotos, audios y demás filtraciones en su contra para descubrir a los insidiosos.
No hay que seguir el hilo de la madeja para poder descubrirlo.
De lo contrario no van a poder detener los ataques contra BAR, los cuales provienen de la misma militancia priista.
El caso es que el equipo de campaña de BAR, el de primer nivel sobre todo, no puede estar buscando culpables de su desgracia.
Y lo digo por el ex diputado federal del PRI, Carlos Sánchez Romero, quien el fin de semana pasado en un arranque de locura agredió verbalmente, y poco faltó par que física, a los reporteros que cubrían un evento en San Martín Texmelucan en el que se promovió a su candidata.
A los comunicadores, según su propia versión, primero se les invitó y después hasta se les hostigó por haber distribuido sus publicaciones en el evento.
“Ustedes lo que quieren es dinero, y como no les hemos dado por eso están ‘mamando’. Están molestando en un evento privado, señores”, atajó el ex legislador.
Con esos amigos para qué quiere Blanca enemigos. ¿O no?
El ex diputado, quien ha sido prácticamente un lamentable invento político del PRI, perdió la cabeza e insultó al medio que se le puso enfrente disque por haber ingresado a un evento privado, al cual previamente los reporteros habían sido invitados.
Lo que deberían hacer Carlos Sánchez y el resto de los achichincles de la campaña priista es ponerse, como dijera otro celebre militante tricolor, el ex gobernador Melquiades Morales Flores, una bolsa de hielos en la cabeza por lo que resta de la campaña para amansar su locura.
¿Pues qué los priistas no se han dado cuenta que la guerra sucia está en su máximo esplendor, en el punto más intenso de la campaña, en la recta final, y no proviene de los medios?
Es un hecho que vendrán más escándalos contra el PAN, contra el PRI y contra sus respectivos candidatos.
Así que del lado de ambos bandos deberían serenarse y tener la cabeza fría.
Ni los medios, ni los comunicadores tienen la culpa de su rezago o ventaja, de sus tonterías, en la campaña por la mini.
Cada quién que asuma sus culpas, y que personajes como el ridículo de Carlos Sánchez dejen de amenazar y amedrentar a los informadores que sólo cumplen con su trabajo.
Eso sí, no se extraña que haya sido Carlos Sánchez el represor y agresor, dicen que es su costumbre.
Le falta tacto y sensibilidad política para operar una campaña.
Y si no que le pregunten al mismo Manlio Fabio Beltrones, dirigente nacional del PRI, quien tuvo como compañero diputado a Carlos Sánchez, a quien nunca quiso por no saber hacer política en la cámara.
En Twitter: @poncharelazo
