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Un foráneo para el PRI

El próximo dirigente estatal del PRI no será un poblano. Será un foráneo que tenga experiencia, una sana distancia entre los grupos locales priistas y, sobre todo, el carácter para ejercer un papel de oposición real, seria y responsable ante el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas.

Guillermo Deloya Cobián, Rocío García Olmedo y José Luis Márquez no han podido demostrar que reúnen las condiciones para poder aglutinar al resto de los grupos priistas y la llegada de cualquier de ellos simplemente aumentaría la disputa por las candidaturas del PRI para las elecciones federales de 2015 y las locales de 2016 y 2018.

La decisión sobre la persona que se encargará de tratar de levantar de las cenizas al priismo poblano será tomada en este mes para que entre julio y agosto se realice el relevo formal de Pablo Fernández del Campo.

Sin embargo, el PRI necesita algo más que a un foráneo para resucitar.

En estos momentos el ejército político de Rafael Moreno Valle está ya listo para enfrentar el proceso federal del 2015 y dar pasos seguros hacia la minigubernatura en el 2016 y la gubernatura en el 2018.

En teoría ya deben tener hasta sus candidatos preseleccionados para las diputaciones federales.

¿Y el PRI?

Ni siquiera saben quiénes serán sus próximos dirigentes estatal y municipal de Puebla.

Su estructura electoral está más debilitada que nunca, sus ánimos están por los suelos, su dignidad ha sido pisoteada una y otra vez por el gobernador.

No se ve hasta dónde puede llegar la interminable crisis del tricolor en la entidad.

Así que la llegada de un foráneo para dirigir el PRI tampoco será una salvación mágica.

La ambición priista mantiene distanciadas a las principales figuras del priismo local y no existe ningún tipo de confianza entre ellos.

Tampoco se puede perder de vista que en términos reales el Comité Ejecutivo Nacional del PRI mantiene en el total olvido a sus correligionarios poblanos.

El PRI no representa nada para el CEN de su partido y tampoco para el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, ya que éste debe estar profundamente preocupado por corregir el rumbo de su pésima administración.

Un foráneo no es garantía de trabajo y unidad y el mejor ejemplo es la senadora por Yucatán y delegada del CEN en Puebla, Angélica Araujo, quien está más preocupada por lo que pasa en su entidad y atendiendo sus responsabilidades en el Senado de la República.

Puebla no existe para el CEN, ni para la administración federal.

Todo indica que los priistas han perdido la esperanza de recuperar hasta la dignidad.

Hoy más que nunca la minigubernatura y gubernatura están a mil años luz de las manos priistas.

El PRI es un muerto en Puebla pero sus militantes ni siquiera se han percatado de ello.

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@gomezcarlos79