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¿Traición y/o ridículo legislativo?

Totalmente ridícula resulta la nueva bancada, grupo, fracción, banda, insurrección, mafia o tropa conformada por diputados locales -en su mayoría priistas- dizque independientes, quienes pretenden espantar a su partido, o ex partido, con el petate del muerto.

Su reciente pronunciamiento parece más un encargo que otra cosa.

Y más si analizamos quién lo encabeza.

Por cierto, ¿alguien sabe qué ha hecho por Puebla, Elvia Suárez Ramírez o Juan Manuel Jiménez García?

¿Quién recuerda los nombres de Felipe Ramón López Campos o el de Iván Conrado Camacho Moreno?

Más fácil, ¿sabrán los poblanos que estos personajes son diputados, sus diputados y representantes?

Digo, si alguien tiene en la memoria las acciones, obras, aportaciones para Puebla, para sus comunidades o para su gente, de Zenorina González Ortega o Alejandro Oaxaca Carreón, que nos las cuente y nos ilumine, porque de estos flamantes diputados no se conoce nada.

En fin, resulta que la mafia, perdón, el grupo parlamentario denominado absurdamente "Expresión Legislativa por el Pacto por México", ha sido muy evidente y deja ver la mano que está detrás de ellos.

Aunque los titiriteros de estos “representantes del pueblo”, dicen, son varios.

Algunos, incluso aseguran que antes de armar el entuerto dejaron migajas de pan para que todo mundo diera con ellos.

Y es que el pronunciamiento de los seis señores diputados priistas, ex priistas o independientes, no es ni siquiera obra de ellos. Su capacidad, vamos, no da para tanto.

Más bien es obra de alguien que busca mantener su moneda de cambio al interior del Congreso del Estado para con el gobierno poblano.

Y aunque la sublevación es, sin duda, otro duro golpe para el PRI y su dirigencia, encabezada por Pablo Fernández del Campo, la fuerza que representa el bloque de legisladores es limitada.

Tanto que la voz o el cerebro que piensa en el grupo es de Alejandro Oaxaca, un político con un oscuro pasado que salió por cuerdas del PRI por una supuesta traición al partido que le ha dado todo lo que ha sido y cobrado en el servicio público.

Son más las historias negras de Alejandro Oaxaca y su familia en la política y los negocios que sus propuestas en la tribuna del Poder Legislativo (3).

Del resto de los nuevos diputados “independientes” no se puede hablar mucho, porque ni para marcar historia han servido.

Lamentablemente, sólo fueron un producto más del marinismo y del zavalismo.

Tal vez la historia del diputado, Ramón Felipe López, sea la más representativa del grupo.

Veamos por qué.

Resulta que “Moncho”, como le dicen sus amigos, es ni más ni menos, compadre de su descubridor y a quien considera, también, su mentor en la política, el diputado federal por el PRI, Javier López Zavala.

¿Qué tal?

Fue edil de su comunidad de origen, Huaquechula (periodo 2008-2011), ¿gracias a quién cree? Exacto, al marinismo-zavalismo.

Y es diputado local, por el Distrito X, de Izúcar de Matamoros, debido a que otro priista-marinista arrepentido, el diputado, Filiberto Guevara González, le cedió su curul -por ser su suplente- para brincar como chapulín a la diputación federal que hoy ostenta.

Ramón Felipe, el diputado con nombre de actor de telenovela chafa, no tiene ni una sola participación interesante en la tribuna del Congreso (apenas unos cuantos puntos de acuerdo que no fueron ni siquiera ideas de él), no da entrevistas, no habla, no se mueve de su curul y no mueve un dedo si no se lo ordena Zavala.

Eso sí, cobra quincena a quincena y puntualmente su dieta de casi 100 mil pesos mensuales como un flamante diputado que sólo va a calentar su asiento

“Y así sustantivamente”, como dijera “Cantinflas”, con el resto de los diputados “independientes”.

El asunto pinta más como una revancha que los diputados tomaron en contra de su partido, porque no se les concedieron sus acostumbrados cotos de poder y sus exigencias durante la campaña local pasada.

Y es que Zenorina quería la candidatura a la presidencia municipal de Xicotepec de Juárez, pero su partido y dirigencia optaron por otro personaje.

En tanto, Elvia Suárez, apoyó a su cuñado, Jorge Alejandro Vera Palacios, candidato a edil de Lara Grajales por la alianza Puebla Unida; sin embargo, fue el priista, Víctor Manuel Gasca, quien obtuvo el triunfo por una diferencia de apenas 187 votos (2 mil 649 contra 2 mil 462).

De Ramón Felipe ya qué más podemos decir si quería imponer a su hermano como candidato a edil o a diputado por su distrito; el objetivo no era otro que permitir que la familia pudiera seguir viviendo del erario.

Así que como dijera “Pompín” si estuviera en el PRI, “¡qué bonita familia!”

¿A poco no?

En twitter: @poncharelazo