Tony Gali, la transición y el trabajo pendiente
Atrás debe quedar ya el triunfo avasallante del gobernador electo de Puebla, Tony Gali, quien tiene la gran responsabilidad, junto con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, de operar una transición de un gobierno a otro con inteligencia pero, sobre todo, de beneficios para los poblanos.
Ambos mandatarios tienen encima el compromiso de ofrecer explicaciones, soluciones y acciones de prevención ante la ola de inseguridad que azota el estado.
Afortunadamente, el nuevo gobernador poblano no es aficionado ni del triunfalismo, ni del protagonismo, y sí del apoyo a las personas, sobre todo cuando se trata de beneficios directos para los poblanos que más lo necesitan.
Así que uno de los temas prioritarios para el gobierno y para la administración de Tony Gali debe ser el tema de la inseguridad y sus afectaciones a los ciudadanos de todo el estado.
Y aunque el tema, hay que subrayarlo, es un fenómeno social y nacional que azota a todo el país, en Puebla es necesario que se le dé un trato especial a los conflictos que están plenamente identificados, los cuales están generando un nivel de violencia agudo e innecesario.
Los casos de Acatzingo y Coxcatlán, donde se registraron sendos asesinatos que han encendido los focos rojos en la entidad, deben ser un llamado para las autoridades de los tres niveles de gobierno.
Porque una llamarada como esa podría encender nuevos brotes de violencia que deben ser evitados a fin de mostrar que se tiene controlada la situación y, al mismo tiempo, que bien se pueden eliminar posibles acciones perpetradas por la delincuencia organizada.
Y es que resulta sorprendente la versión de que por un asunto pasional -en medio de la nada- llegue un par de sujetos a un hogar y asesinen a sangre fría a una familia completa sin más ni más.
Sin embargo, la descomposición social por la que atraviesa el país -por la falta y pérdida de valores- lamentablemente hace realidad esos hechos y más sin tanta sorpresa.
Si hay locos y desquiciados que golpean mujeres, las asesinan y hasta las descuartizan sin el menor temor, miedo y recato, ya a nadie sorprende que existan personas capaces de acribillar a otras con incluso niños de por medio.
Afortunadamente, la Fiscalía General del Estado de Puebla y su titular, Víctor Antonio Carrancá Bourget, ya están metidos de lleno en el caso y en breve, al parecer, darán los por menores del caso y de los responsables.
Y lo mismo sucede en el caso de Acatzingo y la muerte de tres personas, provocada por un grupo de pistoleros que arribó a un campo de beisbol donde se celebrara un partido y donde arremetieron a balazos contra la multitud presente.
Empero, lo realmente grave de la masacre beisbolera es que los autores lo hicieron al más puro estilo de los ajustes de cuentas, tal como lo hacen los más grandes capos de la mafia.
Con nutridos grupos de personas que portan armas de alto calibre, con la sangre fría que conduce a los sicarios más sanguinarios y con la intención más siniestra que caracteriza a la delincuencia organizada.
Si el problema fue por una disputa de chupaductos el tema es muy grave porque eso quiere decir que en Puebla hay focos rojos sobre este delito.
En ese sentido, habrá que recordar que la Fiscalía del Estado ya informó que de acuerdo a las primeras investigaciones -en el caso de Acatzingo- todo apunta que el móvil de la agresión fue la disputa por el control del robo de combustible en la zona conocida como “El Triángulo Rojo”.
Y es que Puebla es uno de los estados por los que atraviesa una gran red de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), los cuales, como en todo el país, están siendo violados y ordeñados por la delincuencia organizada.
De acuerdo a la información dada a conocer por la propia paraestatal y algunos medios -locales y nacionales-, los estados de Sinaloa, Veracruz, Puebla, Nuevo León y Jalisco son los que más denuncias por robo de combustible e investigaciones registran en los últimos años.
En el caso de Puebla, el mayor número de tomas clandestinas se ubica en los municipios de Tepeaca, Quecholac, Acatzingo, Acajete, Amozoc, Palmar de Bravo, Coronango, San Martín Texmelucan, Esperanza, San Pedro Tlaltenango y San Martín.
Evidentemente, el trabajo del gobernador electo, Tony Gali, y el gobernador en funciones, Rafael Moreno Valle Rosas, en cuanto al tema de la inseguridad y todos sus derivados es grande.
Así que se tienen que poner las pilas para poder resolver el trabajo pendiente y mostrar, por sus respectivos proyectos políticos, que tienen respuestas efectivas y claras para beneficio de los poblanos.
Es, además, una buena oportunidad para demostrar que sus gobiernos dan y seguirán dando resultados.
En Twitter: @poncharelazo
