Soberbia y obsesión en la política poblana
Si la soberbia de los políticos poblanos continúa, igual que su obsesión por lograr y amasar poder a como dé lugar para no quedarse sin chamba, en el 2108 habrá más de un sepelio post electorero.
Porque ahora resulta que todos quieren recorrer Puebla disque para saludar a los poblanos y auto promover.
Es una lástima que los poblanos tengamos este nivel de políticos.
Y lo peor.
Que en el estado tengan cabida y juego los políticos incongruentes -hombres y mujeres-.
Porque si los partidos en Puebla no se ponen serios se los va a cargar la tía de las muchachas en 2018, como se dice coloquialmente cuando se pronostica una derrota o la mismísima muerte.
Y es que tras la elección del Estado de México en particular, el corral de políticos en Puebla se empezó a alborotar.
Y veamos por qué:
En el PRI, Juan Carlos Lastiri Quirós, está entercado en convertirse en el candidato al gobierno del estado aunque ni en su misma casa lo quieran, ni en su colonia o fraccionamiento voten por él.
Porque es una realidad que a Lastiri es la minoría de priistas poblanos los que lo apoya en su loca aventura de convertirse en el próximo inquilino de Casa Puebla.
Sólo él y su patrona Rosario Robles Berlanga, titular de la Sedatu, se creen el cuento de poder encumbrarse en el 2018 como el nuevo gobernador poblano.
Ambos están entercados en arrebatar la candidatura del PRI al gobierno para hacer el negocio de su vida, y disque para erigirse seis años como los dueños de Puebla.
Mientras tanto, por parte del PAN, Eduardo Rivera Pérez, el ex edil sancionado e inhabilitado por el Congreso del Estado y la Auditoria Superior del Estado (ASE), ya anunció que a él le vale, que como Margarita Zavala, va a empezar a recorrer el estado para aparecer en las boletas electorales del 2018.
Lalo Rivera está decidido a tirarse a matar para poder negociar un cargo de elección popular en 2018.
No importa que sea una candidatura a un Ayuntamiento, a una diputación local, a una federal o hasta un escaño en el Senado, si es que se puede negociar.
Los panistas poblanos y los nacionales andan de la greña y el ex edil capitalino va a aprovechar aquello de “a río revuelto ganancia de pescadores”, por lo que en una de esas siempre sí mete en problemas a los morenovallistas.
Porque si Eduardo Rivera se pone bravo él no será candidato al gobierno pero de que le podría hacer daño al próximo abanderado o abanderada que se postule en el PAN para 2018 con una campaña negra júrelo que sí.
Mientras tanto en Morena, los aspirantes al gobierno andan desatados.
El senador Luis Miguel Barbosa Huerta, no cesa los ataques en contra del morenovallismo y en contra del PRD, el partido que le dio todo a manos llenas.
Ahora resulta que en el PRD todo está podrido y nada sirve.
Que bárbaro y que vivillo es Barbosa.
Porque cuando él y su palomilla eran perredistas todo en su partido era miel sobre hojuelas, y ahora que ya no están el sol azteca es el partido político más corrupto y corrompido del país.
A eso en mi pueblo le llaman incongruencia, aunque el senador ya esté en Morena.
Por otra parte, la dirigente estatal de PRD, Socorro Quezada Tiempo, sigue como la muñeca fea llorando por los rincones debido a que el peje, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ya le hizo el feo a su partido para formar una alianza con miras al 2018.
Eso sí, Doña Coco ya anunció que por lo menos ella se va a sumar a las acciones de su mero gallo al gobierno, del senador Barbosa.
La dirigente perredista no se cansa de pegarle a su partido cada que puede y de vitorear y alabar al barbosismo.
Ojalá fuese un poco más congruente porque sí que es aguerrida.
Estoy convencido de que si Socorro Quezada no se hubiese entregado en cuerpo y alma al barbosismo sería una muy buena luchadora de izquierda, una dirigente de una oposición real.
Lamentablemente, Doña Coco no se manda sola y la arrastran sus padrinos políticos.
Otros que ahora todo lo ven bonito en Morena, como el ex priista Alejandro Armenta Mier, ya están puestos y dispuestos, dicen, a pelear con toco la candidatura al gobierno.
A ver qué pasa con los pejistas que andan medio soberbios.
Porque lo mejor que podrían hacer es ya aceptar su derrota en el Estado de México para evitar el desgaste del peje y el deterioro de la imagen de su líder.
En twitter: @poncharelazo
