Sindicalismo fantasma y chantajista
El pleito legal entre el ayuntamiento de Puebla y el líder del Sindicato Único de Empleados y Trabajadores del Honorable Ayuntamiento de Puebla, Instituciones Paramunicipales y Organismos Públicos Descentralizados (Suethapip), Israel Pacheco Velázquez, ya arrojó novedades y muchas sorpresas.
Por lo pronto, aún no hay nada para nadie.
La pelea a 12 rounds que protagonizan ambas partes aún no tiene decisión. Sin embargo, los pocos avances que lleva el litigio parece que podrían dar como triunfador al presidente municipal, Eduardo Rivera Pérez, por varias razones.
Sobre todo, por el hecho de que Israel Pacheco ha pretendido politizar el asunto y darle un tinte electorero con base en sus intereses personales y de partido.
Dicen, quienes saben, que sus asesores le recomendaron llevar la negociación salarial y su emplazamiento a huelga hasta después del primero de julio, cuando se defina la elección presidencial.
De esta forma, de acuerdo a esa misma versión, Israel Pacheco, podría exigir aún mayores dividendos en la revisión salarial actual, si es que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sale triunfador en la contienda.
Si el gallo de Pacheco gana, le aseguraron, podría exigir más del 19 por ciento de incremento salarial y, quien quite, un bono económico especial para su bolsillo como los que acostumbra autorizarse como líder vitalicio del Suethapip.
Y es que el remedo de Elba Esther Gordillo Morales, ama y señora del SNTE, se comprometió con muchos trabajadores sindicalizados de la Comuna a otorgarles más y mejores beneficios laborales, a cambio de que apoyen sus demandas económicas y de que voten por el Peje para hacerlo ganar -al menos en Puebla- en los comicios del próximo domingo.
Según Pacheco, ya existe un acuerdo cupular entre los partidos de izquierda para apoyar a su sindicato en todas y cada una de sus exigencias a la administración municipal.
En ese sentido, vale la pena comentar que el interlocutor del líder sindical de la Comuna ante el Movimiento Progresista, Ignacio Mier Velasco, sostuvo una comida -el martes pasado- con José Agustín Ortiz Pinchetti, ex priista, actual operador de AMLO y, además, secretario de relaciones políticas del llamado gobierno legítimo, en El Parrillaje, de la 43 Poniente, para amarrar asuntos relacionados con la campaña y los operadores de su abanderado, tales como el propio Israel Pacheco.
Por cierto, en esa reunión estuvo, además, presente Manuel Bartlett Díaz y los tequilas y las risas fueron la principal característica de aquel encuentro.
El caso es que la negociación salarial de Pacheco ante la autoridad municipal, insisto, gira en torno a sus intereses personales y políticos.
Sobre todo, porque el camino legal que emprendió para salirse con la suya y pretender validar su emplazamiento a huelga, presentado en marzo pasado ante el Tribunal de Arbitraje del Municipio y desechado por el mismo órgano, parece que fue el equivocado.
En ese sentido, hay que recordar que Israel Pacheco está exigiendo al gobierno municipal un aumento salarial del 19 por ciento, además de apoyos extraordinarios como la aprobación de 450 nuevas plazas y una serie de modificaciones a 170 cláusulas del contrato colectivo de trabajo.
Un incremento que no habría imaginado ni Dios padre.
Empero, al parecer, al líder sindical ya se le hizo bolas el engrudo en el caso, toda vez que intentó negociar a la par, de manera equivocada y en bloque, las ampliaciones salariales de algunos organismos descentralizados, como el OOSL y el de su propio gremio.
Pacheco, no tomó en cuenta que son dos tratos distintos, debido a que la revisión contractual del OOSL está regida por la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) y no así por el Tribunal Municipal.
Y esa fue, precisamente, la contestación del OOSL a Israel, quien metió la nariz en el asunto que el organismo tiene con sus trabajadores con respecto al tema salarial.
El organismo argumentó simple y sencillamente que el sindicato de Pacheco no está legitimado, ni registrado ante la JLCA, instancia encargada de resolver las controversias de instancias de su tipo, por lo tanto, es incompetente para reclamarle cualquier cosa.
En ese sentido, la JLCA dio la razón al OOSL y puntualizó en su respuesta que el líder sindical de la Comuna no sustentó legalmente el registro de su gremio, mucho menos como representante de organismos descentralizados, por lo que es inválido su reclamo.
El asunto, si duda, es grave, así que en el pleito laboral entre la Comuna e Israel Pacheco, podría resultar a quien es líder vitalicio de un sindicato charro.
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