Similitudes electorales (un triunfo y una derrota)
¿En qué se parecen los procesos electorales locales del 2013 y el del próximo domingo 6 de julio -el extraordinario- en los municipios de Acajete y Cuapiaxtla de Madero?
Las similitudes son muchas y apuntan al mismo resultado.
Basta recordar cómo se dieron las campañas pasadas y en qué condiciones para vislumbrar las consecuencias que pudieran darse al concluir la jornada electoral de los citados municipios en donde se están dando hasta con la cubeta.
De entrada, en los comicios de aquel 2013 la expectativa generada para cantar la victoria priista fue mucha.
Se dijo que el presidente, Enrique Peña Nieto (EPN), recuperaría plazas y presidencias municipales poblanas en poder del PAN, las más importantes, para empezar a tejer su ruta para el proceso electoral federal del 2015.
Se especuló que Puebla sería la joya de la corona que el PRI y EPN le arrebatarían al gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas.
Lo mismo sucedió en el caso de las 41 diputaciones locales.
Los priistas sostuvieron entonces que esta vez su presidente no los dejaría solos. Que la secretaria General del PRI, Ivonne Ortega Pacheco, tenía la orden expresa de arribar a Puebla a operar la elección personalmente.
Que la yucateca tenía el encargo de invertir lo que fuese necesario, económicamente hablando, para ganarle los comicios al mandatario estatal, particularmente la presidencia municipal de Puebla y los distritos locales más importantes para hacerse de la mayoría en el Congreso del Estado.
Se dijo que el día de la elección habría dinero para aventar para arriba, para operar, para ganarle sin problema al morenovallismo la jornada electoral y hasta para festejar el triunfo y la derrota del PAN y sus amigos.
Los priistas aseguraron que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, no los dejaría morir solos y que ya había dado órdenes para lograr el resultado en Puebla como fuese.
Sin embargo, al final nada de lo que se dijo resultó cierto.
Al presidente EPN ni le interesó la elección de Puebla, ni a Osorio Chong el día clave de aquel 7 de julio del 2013.
Ni César Camacho Quiroz, dirigente nacional del PRI; ni Ivonne Ortega, ni nadie pudo o quiso detener la mortal maquinaria morenovallista que ganó la elección local arrasando y aplastando a su partido.
El recurso para operar la elección priista nunca llegó, con todos quedaron mal y el PRI fue derrotado brutalmente.
Los priistas perdieron todo, Puebla y los municipios más importantes, así como la mayoría en el Congreso.
En ese contexto, el escenario de cara a los comicios del próximo domingo parece una fotografía de aquel momento, del 7 de julio del año pasado.
El PRI navega contracorriente en contra del resto de los partidos con registro en Puebla, los cuales juegan en bloque contra sus candidatos.
Ni el Partido Verde acompaña al tricolor en la elección de Cuapiaxtla y Acajete.
Es el mismo escenario, la misma película y el mismo diálogo que se vive en el proceso electoral extraordinario.
Se hacen denuncias públicas en contra de supuestos actos de proselitismo ilegal por parte del estado y el PRI parece desesperado. También en esta ocasión les han hecho creer a los priistas que en ellos y sus candidatos EPN está muy interesado.
La dirigencia priista es la misma, los agoreros que cantan el triunfo y la derrota también.
Lo cierto es que a EPN ni le interesa Puebla, ni da visos de ello, ni tiene cabeza para asuntos de menor importancia como éstos.
El presidente está centrado en la aprobación de las leyes secundarias de las reformas energética, de telecomunicaciones y los posibles cambios en materia fiscal.
El resultado parece cantado.
¿Quién será el triunfador y quién el derrotado?
¿Se notan o no las similitudes electorales?
¿Verdad que sí?
En Twitter: @poncharelazo
