Siguiente objetivo: El PAN poblano y Tony Gali
Una vez consumado el abrumador triunfo de Ricardo Anaya Cortés en la elección en la que fue ungido como nuevo presidente nacional del PAN, los siguientes objetivos del morenovallismo y su gobernador son el PAN poblano y Tony Gali.
Así es, ya concluido el proceso para suceder en el cargo a Gustavo Madero Muñoz, aún dirigente nacional panista, y cumplido el objetivo de ganar en Puebla por un avasallante marcador, el grupo en el poder ahora se concentra en la siguiente elección que marca su calendario, la interna panista de Puebla.
Quedó demostrado que organizados, coordinados y unidos -los morenovallistas- aún son competitivos, apabullantes y pueden generar muchos problemas a sus rivales.
La elección panista de ayer, como cualquiera de los comicios, registró inconsistencias de todos tipos, ciertamente.
Sin embargo, las pruebas de aquellas irregularidades denunciadas por los panistas ultraconservadores, los yunquistas, como regularmente sucede en cada elección no presentaron argumentos sólidos que las solventen.
Alguien dijo por allí que la elección panista se judicializaría y se iría al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) pero parece no haber elementos contundentes para ello; y otro obstáculo es lo holgado del marcador.
Dijera el clásico, ni yendo a bailar a Chalma podría ganar Javier Corral en el tribunal federal.
Más aún cuando en el ámbito federal ahora todo le sale a los panistas que integran la dupla Moreno Valle-Madero.
Empero, regresando al tema del siguiente objetivo hay que subrayar que el morenovallismo tiene prácticamente un cuerpo delante de los yunquistas, por lo que todo parece indicar que si ganó la elección en Puebla para Ricardo Anaya por un marcador avasallante entonces tiene el poder suficiente para quedarse con la dirigencia estatal de su partido.
Parece imposible que el morenovallismo pudiera perder la interna panista de Puebla.
Ya con la bendición de Madero y de Ricardo Anaya, el gobernador poblano no tendrá problema para ello.
Desgraciadamente, la traición de Gustado Madero a Rafael Micalco Méndez, presidente del comité estatal panista, junto con el resultado de la elección de ayer, muestran el poderío del PAN morenovallista y las debilidades de los yunquistas.
Será el próximo 29 de agosto cuando inicie formalmente el proceso para renovar la dirigencia panista en el estado, luego de que el CEN de Acción Nacional ordenara a Rafael Micalco adelantar el proceso para su sucesión.
Así que la batalla panista en Puebla será de antología porque se dice que Micalco aún tiene guardadas varias sorpresas para defenderse de la tropa azul que se le va a echar encima.
Lo mismo, el morenovallismo tiene perfectamente medidos los tiempos para concluir la estrategia para la elección panista de casa, de inmediato aceitar la maquinaria y echar a andar el ejército que llevará al presidente municipal de Puebla, Tony Gali, a perfilarse oficialmente ya como su abanderado.
Para ello, cada integrante de la burbuja del mandatario ya tiene muy bien pensado su trabajo y encargo.
Tienen claro que si no van unidos con Tony Gali y ganan los comicios locales del 2016 se van a tener que despedir del poder en Puebla y de todos sus beneficios.
Ya lo dijo recio y quedito la diputada local panista Patricia Leal Islas, hoy convertida en máxima operadora del morenovallismo y quien coordinó la operación para que Anaya ganara en Puebla, “si no estamos unidos, y dejamos a un lado los proyectos personales, nos va a llevar la chingada”.
Y así parece ser porque en el PRI ya cantaron muchos gallos que quieren aparecer en el 2016 contra Gali.
Es por ello que los panistas poblanos, los que detentan el poder en Puebla, hoy están más movidos y serios que nunca.
Operan sigilosa y muy cuidadosamente.
Mientras en el PRI se siguen peleando por quién será el próximo candidato a la minigubernatura, el morenovallismo mueve sus piezas, analiza sus jugadas, calcula, traza y ajusta su maquinaria en consecuencia.
En twitter: @poncharelaz
