Posdata
Señales extrañas
Las estrategias político-electorales que han empezado a emplear los distintos protagonistas de los próximos comicios del 7 de julio, como el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y el gobernador del estado, Rafael Moreno Valle Rosas, son señales muy extrañas que sólo abonan a la especulación.
Y es que los movimientos que ejecutan para intentar ganar terreno ambos bandos, particularmente el que representa el PRI, no están muy claros que digamos.
Por su parte, el nuevo partido de EPN parece no dar visos de querer participar y combatir con una estructura fuerte y confiable en la elección entrante. Sigue enviando mensajes extraños que parecieran, incluso, peligrosos para su futuro.
Veamos por qué.
El CEN del PRI mantiene en suspenso la designación de su candidato a la presidencia municipal por Puebla, ya que le permite mantenerse en la puja por la candidatura a más de tres personajes: Pepe Chedraui, Enrique Dóger Guerrero, Enrique Agüera Ibáñez y a los personajes que más bien parecen chistes de mal gusto, Víctor Manuel Giorgana Jiménez y Óscar Aguilar González.
Estos dos últimos, quienes se han hecho de cargos públicos gracias a quien los inventó, lo único que provocan son división, inconformidad y exclusión al interior de su partido.
Por supuesto que ambos sólo están buscando chamba y hueso. Sin embargo, aquí es donde el nuevo PRI debería mostrar su renovación, que es otro, y que hay un líder ganador que es el único que manda y ordena, es decir, EPN.
La tibieza con que se manejan las cosas en el PRI poblano podría hacerle mucho daño a las aspiraciones de sus candidatos en la próxima elección.
Los números que marcan las encuestas de preferencias son fríos y los priistas tienen la urgente necesidad de respetarlos para lograr recuperar el ayuntamiento más importante del estado, eso si es que quieren competirle al gobernador en la elección que se avecina.
Empero, hay que decir que la lógica del PRI, ni la del CEN, ni la de sus líderes logra entenderse del todo, ya que por una parte, insisto, pretende ganar la capital y mantiene muchos aspirantes mosqueando la candidatura más importante.
Lo mismo, sostiene a personajes que tienen un caparazón tricolor pero que el corazón lo tienen vendido a su más fuerte adversario político.
Allí está, Edgar Salomón Escorza, quien aspira a convertirse en presidente municipal de San Martín Texmelucan. El ex líder del Congreso, todo mundo lo sabe, no tiene la confianza ni de su partido, ni de Pablo Fernández del Campo, dirigente estatal; ni de César Camacho Quiroz, dirigente nacional del tricolor; ni de Ivonne Ortega Pacheco, secretaria General del PRI.
Salomón, es uno de los priistas a los que se les tiene prohibido conocer la información referente a la estrategia electoral del PRI.
Lo mismo sucede con algunos nuevos delegados, como Nancy de la Sierra Arámburo, quien recientemente fue nombrada delegada estatal del Programa Oportunidades.
Al parecer, el PRI, olvidó que su nueva funcionaria es esposa del diputado local de Movimiento Ciudadano, José Juan Espinosa Torres, quien regularmente se vende al mejor postor en la aldea política local.
El famoso Niño Naranja, por más que lo niegue, tiene un pasado negro que lo condena.
Cuando le conviene está con el PRI, con el PAN, con el gobierno en turno y con El Peje.
Quien no conozca a José Juan Espinosa, que lo compre.
Los lazos familiares, por supuesto, pueden más que cualquier diferencia política.
Otro político patético para los intereses del PRI, es Juan Carlos Natale López, dirigente estatal del Partido Verde, quien por satisfacer sus intereses personales sería capaz de traicionar a cualquiera, hasta al presidente, EPN, a quien intentó derrocar de la candidatura a la presidencia por favorecer a su mentor, Manlio Fabio Beltrones.
A Natale, el PRI, extrañamente, lo sigue tolerando en el Verde a pesar de su entreguismo a la administración estatal.
Esas son sólo algunas de las señales extrañas que sigue lanzando el PRI de cara a los comicios locales en los que se elegirán a los nuevos diputados y ediles por los próximos 4 años con 8 meses.
En twitter: @poncharelazo
