Se desborda la inseguridad en Puebla
Tres temas son los que deben atender por ahora como máxima prioridad el gobernador del estado Tony Gali y el presidente municipal de Puebla, Luis Banck Serrato: la inseguridad, las inundaciones y el bacheo.
Porque la inseguridad en la ciudad y en el estado está desbordada.
La delincuencia parece ganar la batalla a las autoridades, y eso es muy grave.
No hay día que no maten a una persona en Puebla, que no abusen de una mujer, que no asalten a mano armada y con violencia, que no atraquen en el transporte público, que no linchen a un ladrón, que no se escuche la palabra feminicidio, o que no se sepa de una toma clandestina en los ductos de Pemex.
No es posible que hasta el interior de un penal se haya dado el asesinato de una mujer.
Es el colmo de la incapacidad con la que operan las autoridades y del cinismo con que se mueven los asesinos, asaltante y demás sujetos que ya se apostaron en Puebla.
Lo mismo te asaltan y golpean por una bicicleta que te atracan y matan afuera de una sucursal bancaria por retirar dinero.
La situación en Puebla es grave y ya es hora que el gobernador Tony Gali muestre mano dura, mano firme.
Las acciones para tratar de combatir la delincuencia deben hacerse efectivas, mientras que los discursos deben pasar a segundo término simple y sencillamente porque la población está aterrada del clima de inseguridad que se vive en Puebla.
Recientemente viví en carne propia un asalto a mano armada, justo frente a la parada de RUTA de la unidad habitacional San Bartolo -al sur de la ciudad-.
Dos jóvenes -no mayores de 18 años- dispararon en contra de otro al que minutos antes le habían robado su bicicleta.
La reacción de quienes circulaban en automóvil y de quienes iban de paso por el lugar fue de terror y asombro.
Todo mundo corrió a guarecerse del disparo, mientras que los agresores -muy tranquilos y trotando- tomaron rumbo desconocido.
Y ni el 911 respondió de forma inmediata, ni un policía se asomó por la zona para tratar de enfrentar y detener a los agresores.
La grave inseguridad que afecta Puebla ya provocó muchas muertes y el fenómeno debe parar.
Allí está como ejemplo, de lo delicado del tema, el asesinato de los propietarios de la pozolería Los Ángeles, quienes por oponerse al atracó fueron acribillados a balazos.
Rafael Alfaro Espino, estudiante de la UPAEP de 24 años, y su padre, Rafael Alfaro Rodríguez de 56 años, fallecieron por evitar el robo a su negocio.
Es triste, indignante y penoso que nuestras autoridades parezcan atadas de mano ante la ola de violencia que azota la ciudad.
¿Y la Secretaria de Seguridad Pública del Estado dónde está?
¿Que está haciendo Jesús Morales Rodríguez contra la inseguridad?
¿Qué acciones ha tomado la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal?
¿Y Alejandro Santizo Méndez, alguien lo ha visto?
No es posible que el 65 por ciento de los poblanos que habitan la ciudad capital se sientan inseguros, según el último reporte de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), publicada por el INEGI.
El documento señala que únicamente el 35 por ciento de los habitantes del municipio de Puebla están conformes y tranquilos con las tareas de seguridad impulsadas por las autoridades.
Según el estudio censal, el lugar donde hay mayor percepción de inseguridad de la población de 18 años y más, que reside en la ciudad de Puebla, se focaliza en los cajeros automáticos localizados en la vía pública, donde un 80.2 por ciento está intranquilo.
Le sigue el transporte público y las instituciones bancarias, con 72.7 y 66 por ciento, respectivamente.
Es mucha la tarea del gobierno estatal y municipal en el tema de inseguridad.
Un tema que ya debe parar.
Seguramente el gobernador del estado hará mención especial sobre el tema de la seguridad hoy en el informe trimestral de resultados del Plan Estatal de Desarrollo.
Y un par de pendientes más que deben ser atendidos con urgencia son las inundaciones y el bacheo.
Lamentablemente, al gobernador Tony Gali le tocó batallar con los defectos de las “grandes” obras que se hicieron en el sexenio morenovallista, las cuales están particularmente en los puentes y pasos a desnivel que se siguen inundando.
Y como ejemplo, para que no digan que se critica por criticar, está el puente de la 31 poniente y Esteban de Antuñano.
El lugar se sigue inundando porque simplemente la obra se ejecutó mal.
Aunado a todo esto están los malditos baches que ya inundaron las calles por las fuertes lluvias que han azotado en los últimos días la ciudad.
Así que, señores del gobierno, hay mucho que trabajar.
Los poblanos ya nos cansamos de los discursos y las promesas.
Por favor, ya no más.
En twitter: @poncharelazo
