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Sálvese quien pueda

Atrás, muy atrás quedó la camaradería entre los candidatos protagonistas del proceso electoral que se vive en Puebla, Enrique Agüera Ibáñez y José Antonio Gali Fayad, por las coaliciones 5 de Mayo y Puebla Unida, respectivamente.

Ya se veía venir el tsunami de chingadazos entre los dos abanderados y aspirantes a la presidencia municipal de Puebla, quienes por fin entendieron que una elección sin enfrentamiento directo no es elección.

Triste pero real.

El motivo, como casi siempre sucede, es la riqueza de los abanderados.

Y es que, lamentablemente, en Puebla los políticos nos han acostumbrado a ver correr sangre en cada proceso electoral que se registra.

Ayer, la supuesta buena relación entre los dos aspirantes llegó a su fin y parece que entrarán en la etapa de la confrontación, del ataque y del manotazo.

Será interesante ver cómo se abren las cloacas de los distintos partidos políticos para empezar la batalla campal en medio de su propia suciedad.

Lo dije antes, este proceso no es la excepción y creo que el próximo ganador de los comicios en la capital será aquel que logre capotear y responder de mejor forma la guerra sucia que ya le tiene preparado el otro.

Ahora sí la guerra sucia se trasladó de las redes sociales a los equipos de campaña de los dos candidatos que disputan la alcaldía.

Por cierto, que alguien le diga al presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, cómo es que se le dice a aquel que recula y corrige su postura sobre algún hecho que antes defendió.

Vaya papelito que está jugando, Lalito Rivera.

A ver si no es recordado sólo por su tibieza como gobernante.

Allá, él.

Y es que ahora resulta que su administración siempre sí va a retirar toda la propaganda electoral que los abusivos candidatos colocaron en el perímetro que comprende la zona histórica del centro de la ciudad.

Alguien, al parecer, le dijo que eso abonaba a la guerra sucia y fue como se le ocurrió ordenar retirarla.

Lo cierto es que la batalla campal entre candidatos de uno y otro equipo ya es oficial y no habrá que espantarse de nada. Al fin y al cabo, insisto, nos tienen acostumbrados a ver correr sangre en todos los comicios.

Lo que no se vale es organizar evento y/o manifestación como la de ayer.

¿Qué carajo hacen estudiantes ajenos a esta entidad reclamando algo?

Sin duda, eso lo va a reprobar la ciudadanía en las urnas.

Lo que no sabría decirle es en contra de quién, toda vez que la manifestación de porros, borrachos, drogadictos y vividores no se sabe por quién fue organizada.

Y resulta muy difícil descubrir quién es el responsable, toda vez que los chamacos portaban playeras en contra de la candidatura de Antonio Gali, pero las formas en que arribaron al estado fueron muy extrañas.

Veamos por qué.

Para empezar, en ninguna manifestación se traslada a los “invitados al mitin” en autobuses de súper lujo. Tampoco se les dota de recursos económicos para que puedan hacer y deshacer a sus anchas, comprando bebidas embriagantes, droga y todo tipo de sustancias prohibidas.

Mucho menos se dejan ver públicamente cómo se drogan y emborrachan a sus anchas.

Vamos, los vehículos que los trasladan muchas veces ni siquiera son vistos, y los autobuses Estrella Roja estaban al paso de todo mundo.

Dicen que ese show fue montado por alguno de los dos equipos de campaña, el de Puebla Unida o el de 5 de Mayo.

Uno acusa al otro y viceversa.

¿A quién creerle?

Estas son las consecuencias de una elección tan cerrada y competida en la que uno u otro aspirante pueden ganar los comicios del próximo 7 de julio.

Y como seguro se van a seguir rompiendo toda su mandarina en gajos, lo único que les pedimos es que no nos salpiquen de mugre.

Así que sálvese quien pueda.

En twitter: @poncharelazo