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RUTA, desorden, fracaso y rescate

Los escándalos generados por la mala administración en la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA) abrieron la caja de pandora y obligaron al gobierno del estado a tomar posesión y control de la concesión de la línea uno del metrobús Chachapa-Tlaxcalancingo, con todas sus alimentadoras.

Y es que, hay que reconocerlo, el servicio del transporte que ofrecía RUTA ya era todo un desastre que reventó por la irresponsabilidad de las empresas concesionarias ATT Maximus y SAPI.

Es por ello que el gobernador del estado, Rafael Moreno Valle Rosas, amparado por la Ley de Transporte del Estado de Puebla y su reglamento, ordenó intervenir el permiso de inmediato.

Ya con las modificaciones a la ley, aprobadas recientemente por el Congreso del Estado, las cuales permiten revocar o modificar concesiones del servicio de transporte, se logró recuperar la licencia que tenían en su poder 192 socios a través del Organismo Público Descentralizado denominado Carreteras de Cuota Puebla.

En ese sentido, hay que puntualizar que los únicos responsables del fracaso operativo y administrativo de RUTA, quienes incumplieron con brindar un servicio de calidad a los poblanos, fueron los empresarios que obtuvieron la concesión.

La planeación de RUTA fue adecuada y visionaria, pues se avaló su correcta viabilidad técnica y financiera desde el gobierno federal, vía Banobras y la SCT.

La línea uno del metrobús vino a poner orden  en el transporte y a meter en cintura a los cientos y miles de viejos camiones que ofertaban un servicio deficiente, inseguro, sucio y de tercer mundo.

En su momento, la subsecretaría de Transporte, a cargo de Carlos Zurita García, careció de fuerza para poner orden entre los concesionarios de RUTA y se tuvo que tomar la determinación de ejecutar la destitución del funcionario por su ineficiencia al respecto.

A la fecha, tanto Bernardo Huerta Couttolenc, secretario del transporte; como Víctor Mata Temoltzin, subsecretario de planeación y desarrollo; han asumido con firmeza no el rescate de RUTA -porque la empresa parece que aún no está en quiebra- sino la garantía del servicio que la ciudadanía se merece y que RUTA debe ofrecer.

Empero, la clave del fracaso de ATT Maximus se dio debido a que sus concesionarios no  aplicaron una inversión de más de 7 millones de pesos para capitalizar a la empresa.

Esto a pesar que los supuestos socios recibieron algunos beneficios directos, como seis meses de gracia para realizar pagos por sus inversiones, los cuales nunca los aprovecharon.

Y es que incumplieron con la obligación de designar a un administrador para controlar el ejercicio de los recursos. En cambio, designaron al hijo del presidente de la empresa, quien es abogado y quien, además, siempre se ha negado a reportar la aplicación de los recursos y el monto de los ingresos de los mismos.

Los concesionarios aglutinados en las empresas que administraban RUTA cometieron diversos pecados que los llevaron al fracaso:

-Incumplieron con el mantenimiento de las unidades de transporte.

-Nunca entregaron estados financieros auditados a sus representados.

-La concesionaria del sistema de recaudo, ATT Máximus, contravino en su obligación de colocar máquinas vendedoras y expendedoras de tarjetas en todos los paraderos.

-Tampoco pudo operar adecuadamente el sistema de recaudo porque carecía de la tecnología con la que siempre aseguro que contaba.

Todo esto, sumado a la mala administración de los recursos logrados por RUTA, provocó la deficiente operación del metrobús.

El gobierno del estado ya tomó nota de caso para evitar este tipo de conflictos con la línea 2 de RUTA que cubrirá todo el corredor de la 11 sur, la cual está muy pronta a entrar en funcionamiento.

En twitter: @poncharelazo

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