Rivera vs Moreno Valle (la delgada línea)
Al presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, no le ha quedado claro que los mensajes y amenazas veladas lanzadas, indirectamente, en sus declaraciones y acciones de los últimos días al gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, tienen sin cuidado al mandatario.
El tercer informe de labores de la administración estatal está muy fresco y el inquilino de Casa Puebla está metido de lleno en temas que verdaderamente valen la pena y merecen su total atención.
Está más preocupado en difundir los logros y acciones de su gobierno que en contestar a una bravuconería.
Eduardo Rivera, parece haber equivocado el camino, faltado al pacto y violado los acuerdos que él mismo selló con su palabra como edil panista desde que inició su encomienda en la Comuna.
Tal vez el miedo de quedarse sin sus fueros, sin trabajo y sin su sobre del erario lo orillaron a la soberbia y a la esquizofrenia política.
Y es que el edil no ha entendido que su posible pasaporte a la gubernatura lo tiene que negociar directamente con el grupo que ostenta el poder en el estado. Con quien hizo pactos los últimos tres años de su vida y ante quien se sometió sin rubor alguno.
Eduardo Rivera, está a punto de romper la delgada línea de acato y respeto con el gobernador, Rafael Moreno Valle, a quien le debe gran parte de la estabilidad de su gobierno y con quien acordó muchas de las candidaturas de la coalición Puebla Unida, las cuales le dieron chamba a muchos, también, de sus subordinados.
Dos de ellos, por ejemplo, Pablo Montiel Solana, diputado local, y Adán Domínguez Sánchez, regidor electo.
Lo peor es que el ayuntamiento de Puebla y el grupo de asesores del edil, se dice, van a continuar desafiando al gobernador, organizando más y más pronunciamientos a favor del aún presidente municipal.
En ese sentido, habrá que recordar las últimas manifestaciones en las que el personal del ayuntamiento organizó las porras y bullas que piden a gritos al edil busque la gubernatura.
Tanto en la colonia Constitución Mexicana, como en la Junta Auxiliar Ignacio Zaragoza se escucharon voces que candidatearon a Eduardo Rivera por obra y gracia de su propio personal, y del desayuno que se les invita a aquellos que corren tras el presidente.
Qué mal le han hecho a Eduardo Rivera sus flamantes asesores, quienes púnicamente lo han orillado al precipicio político armándole sueños guajiros.
Pobre Lalo, está a punto de convertirse, otra vez, en un terrícola más.
A ver si sus operadores también lo siguen al desempleo.
La insolencia del edil, aseguran, le va a costar muy cara, particularmente, porque está a punto de perder la dirigencia municipal del PAN a manos del gobernador y de Pablo Rodríguez Regordosa, diputado electo y futuro líder del albiazul en la ciudad.
El primer regidor de la ciudad, no hay duda, está cada vez más solo.
Lalo, hay que decirlo, es el último bastión de El Yunque en el poder y eso ya puso a pensar a sus agremiados.
Lo cierto es que ellos mismos fueron los que entregaron el PAN al morenovallismo.
Es por ello que el futuro del panismo y la ultraderecha en Puebla está por sucumbir, agoniza y su futuro no es nada promisorio.
A propósito, al informe del gobernador, Rafael Moreno Valle, fueron 22 mandatarios, cuatro presidentes nacionales de partidos y muchos otros invitados, ¿cuántos de éstos asistirán al de Lalo?
Corren las apuestas.
En twitter: @poncharelazo
