¿Ridículos políticos, o políticos ridículos?
Que pena que haya sido alguien de fuera, una persona ajena a los interese políticos de la localidad, la que puso en su lugar a nuestros flamantes diputados, quienes ni las manos metieron para defenderse cuando les dijeron sus verdades.
Ni priistas, ni panistas, ni legisladores de otro partido importante lograron contrarrestar la critica que les propinó la consejera del Instituto Nacional Electoral (INE), Pamela San Martín Ríos y Valles.
La funcionaria electoral les vino a jalar las orejas a los diputados en su propia casa.
Y no los peinó y les dio su bofetada como aquel personaje de Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, “el chompiras”, nada más porque no los cerca.
Ganas no le faltaron a la consejera del INE para zapear a dos o tres diputados poblanos, quienes siguen creyendo que tienen derecho a hacer y deshacer la ley a su antojo sólo por ser legisladores.
Para variar, el diputado del Verde, Juan Carlos Natale López, fue quien le puso el cascabel al gato.
Resulta que el mentado legislador que ni es político, ni ecologista, ni mucho menos verde, intentó refutar los señalamientos de la consejera, quien ofreció una conferencia sobre blindaje electoral en el pleno del Poder Legislativo.
Entre otras cosas, la también integrante de la Comisión de Organización Electoral les advirtió que su obligación como legisladores es aprobar un presupuesto no electorero, a pesar de que tengan aspiraciones de competir por algún cargo en 2018.
Criticó, además, que los diputados cuenten con una partida especial disfrazada con la que pueden promoverse en sus respectivos distritos.
Sin embargo, el colmo del cinismo de los diputados poblanos se vio reflejado en la participación de Natale, quien pretendió reprocharle a la consejera que a diferencia de otros funcionarios públicos como los gobernadores, los diputados pagan sus informes de labores con sus propios recursos.
Acto seguido, a Natale le salió el chirrión por el palito debido a que la consejera le refutó que los diputados sólo hacen informes de labores cuando les conviene, cuando hay procesos electorales y cuando requieren nuevamente el apoyo de la gente.
Pamela San Martín Ríos sostuvo:
“El amor por la rendición de cuentas les llega cuando se acerca el proceso electoral. Los otros tres años no lo hacen (...) pero está mal entendida la rendición de cuentas. Ponen espectaculares con su cara y una leyenda que no dice nada (...) Eso es su rendición de cuentas. Pero no dicen cuándo será el informe, dónde será o dónde pueden consultar la información”.
A Natale lo paró en seco la funcionaria electoral y le tapó la bocota.
Y es que nuestros flamantes legisladores, tal como lo señaló la consejera, sólo se aparecen en sus respectivos distritos cuando hay campañas, cuando se les pega la gana y cuando necesitan algo de la gente.
Por algo se inventaron los candidatos independientes.
Porque el político tradicional, como los diputados poblanos, creen que los ciudadanos somos idiotas y podemos ser usados cuantas veces se les antoje.
Actualmente, no sorprende que aquellos legisladores locales que tienen aspiraciones de convertirse en ediles, en diputados federales y hasta en senadores se hagan los chistosos y extrañamente se hagan los aparecidos en sus respectivos distritos.
Y ejemplos hay muchos.
Allí están -del PRI- los diputados Pablo Fernández del Campo, José Chedraui Budib y el líder charro Leobardo Soto Martínez.
Son aquellos legisladores que quieren ser todo, en todas las elecciones, sólo por creer que todo lo merecen.
Habrá que preguntarles qué han hecho por Puebla.
Empero, por parte del PAN también hay diputados protagonistas que son capaces de todo con tal de salirse con la suya.
Allí están los casos de Jorge Aguilar Chedraui, de Pablo Rodríguez Regordosa y de Mario Rincón González, por ejemplo.
El primero, el líder del Congreso local, no pierde tiempo para hacerse el noble y sensible con la gente disque para mostrarse como un diputado que sí trabaja aunque la realidad, dicen, sea otra.
Y lo mismo sucede en otras bancadas como la del PRD con la diputada Socorro Quezada Tiempo, quien está más metida en su guerra contra el morenovallismo que en cuestiones de blindaje electoral.
Por cierto, todo mundo sabe que a Doña Coco nadie la quiere en su partido; controlado ya, por cierto, por el morenovallismo, así que tampoco resulta sorprendente que la quieran expulsar de la peor manera.
Sobre todo cuando le hace el caldo gordo a su padrino político, el hoy coordinador de organización en Morena y próximo candidato al gobierno de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta.
¿Cómo podrían querer a una dirigente de un partido que abiertamente opera para un líder de otro instituto político?
Lo que debería hacer Socorro Quezada es dejar el PRD antes que la corran.
Así su salida sería más digna.
Por lo pronto, la consejera Pamela San Martín Ríos vino a evidenciar los ridículos políticos de nuestros diputados.
¿O los políticos ridículos que tiene Puebla?
Porque ya no se sabe con estos animales de nuestra fauna política poblana.
En twitter: @poncharelazo
