Renovarse o morir en el PRI
Si el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, encabezado por César Camacho Quiroz, desea un cambio de imagen, de mentalidad, de estrategia, de combate y de operación entre la clase política priista de Puebla, entonces, tendrá que meditar sobre la designación del nuevo dirigente tricolor en el estado y dar un viraje completo a su partido para levantarlo del suelo.
El cambio de dirigencia en el PRI es urgente, pero no debe ser apresurado.
La dirigencia nacional tricolor debe estudiar muy bien cuál de todos los aspirantes garantiza independencia, lucha, equilibrio y coraje en el partido para poder resucitarlo de su letargo.
La nueva clase política de Puebla, hay que reconocerlo y entenderlo, está controlada por el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, quien ha instaurado -a la perfección- un nuevo estilo para administrar la entidad.
Hoy por hoy el grupo en el poder mantiene a raya a partidos políticos, poderes de gobierno, institutos, dependencias, dirigentes, líderes sociales, sindicales, religiosos, empresarios y, en general, a personajes que se escudan tras una falsa oposición.
En el PRI poblano dogeristas, zavalistas, marinistas, melquiadistas y otras expresiones menores están agotadas y ya no gozan de la confianza de las bases priistas, sino todo lo contrario.
A cualquier priista que pertenezca a alguna de estas corrientes el poder del morenovallismo se ha encargado de seducirlo y doblegarlo. Sus propios líderes se han sometido a la voluntad y mando del gobernador poblano.
La necesidad de que en el estado exista un equilibrio de fuerzas políticas es necesaria y resulta muy sana.
De esta forma se evita el centralismo en el poder, el caciquismo y que una sola mano, como en los años mozos del PRI, se gobierne con el famoso “dedazo”.
Es por ello que tanto Ivonne Ortega Pacheco, secretaria General del PRI; y el mismo César Camacho deben estudiar quién de los priistas que ya levantaron las manos le conviene más a su partido para la dirigencia, particularmente, de cara a la próxima elección federal del 2015.
Dudo mucho que José Luis Márquez Martínez, diputado federal, ex diputado local, zavalista y marinista de hueso colorado, pudiera garantizar la reconstrucción independiente de un PRI renovado.
José Luis Márquez, todo mundo lo sabe, es un activo del gobernador del estado.
Junto con Edgar Salomón Escorza, “El Gentleman” de San Martín Texmelucan, mantuvo controlada a la bancada del PRI en la pasada legislatura.
El diputado fue quien le heredó a Salomón Escorza el liderazgo en el Congreso, pues ante su aspiración de lograr una curul federal y continuar viviendo del erario muchos años más cedió la presidencia de la Junta de Gobierno y Coordinación Política para saltar como chapulín a la cámara baja del Congreso de la Unión.
Si tuviera que enumerar a los militantes del PRI que desean la dirigencia estatal ante la salida del diputado local, Pablo Fernández del Campo, tomando en cuenta sus posibilidades y su papel como priista en los últimos años, mi pronóstico sería el siguiente:
Los aspirantes serios hasta el momento, son seis: La diputada federal, Rocío García Olmedo; el delegado de Sagarpa en Puebla, Alberto Jiménez Merino; el ex candidato por el PRD a la presidencia municipal de Puebla, conocido también por el mote de “El Primo Incómodo de Melquiades Morales Flores”, Jorge Morales Alducin; el ex diputado federal y local, Jorge Alberto González Morales; y el líder estatal del Movimiento Territorial, Alberto Sánchez Barranco.
Si bien Alberto Jiménez Merino es un priista pasivo, bonachón, que parece ni picha, ni cacha, ni deja batear, pareciera, posiblemente, el más disciplinado.
Las posibilidades, desde mi punto de vista, favorecen a Jiménez Merino, en primer lugar; a Rocío García Olmedo, en segundo; a Alberto González, en tercero; a José Luis Márquez, en cuarto; a Alberto Sánchez, en quinto; y al mal chiste priista de Morales Alducin, en sexto.
Sin embargo, hay otros priistas que podrían hacer un mejor papel que el propio delegado de la Sagarpa.
Hasta el momento, la caballada de los tiradores a la dirigencia priista en Puebla está muy flaca, ojalá que levanten las manos más y mejores gallos.
En twitter: @poncharelazo
