¿Quién entiende a los priistas?
En el PRI poblano parecen no haber entendido que “la confianza mató al hombre”, que la soberbia no es buena consejera y que subestimar al enemigo casi siempre lleva a una derrota.
El partido tricolor no va a ganar con la simple imagen del presidente de México, Enrique Peña Nieto (EPN). Le falta mucho trabajo por hacer.
La división priista, digan lo que digan, se mantiene.
No se ha logrado un consenso real por más que aseguren lo contrario sus líderes.
Los pepistas le siguen pegando a los agüeristas, los dogeristas a los marinistas, los pablistas tiran línea, etcétera, etcétera, etcétera.
Las distintas corrientes, cada una por su lado, están operando de cara a la elección, según lo ordenan sus propios intereses.
Los lastiristas, por su parte, se apoderaron de las delegaciones federales y están haciendo su agosto. La próxima elección, dicen, les importa un bledo, lo bueno son los dividendos que dejen las dependencias federales.
Ellos controlan todo a su antojo y las operan como Dios les dio a entender.
Los blanquistas están empeñados en mantener su guerra en contra de Enrique Agüera Ibáñez, aún rector de la BUAP, para disminuir sus posibilidades a la candidatura del PRI al ayuntamiento de Puebla.
Su objetivo sigue siendo el mismo, encumbrar a su mentora, la senadora, Blanca Alcalá Ruiz, y perfilarla como una posible aspirante a las llaves de Casa Puebla una vez que concluya la actual administración estatal.
Los seguidores de Pepe Chedraui, dicen, continúan presionando a sus contactos en el gobierno federal para tratar de imponerse en la competencia que juega su líder contra Agüera.
Los marinistas, por su parte, empiezan a nadar de muertito en las aguas del nuevo PRI.
Ya empezaron a salir de sus madrigueras.
Se pasean en la sede estatal tricolor como fantasmas, entran y salen de una y otra oficina buscando acomodarse.
Ayer, tan sólo, estuvo uno de los hermanos más queridos del ex gobernador, Mario Marín Torres, cabildeando asuntos de distinta índole.
La grilla en el PRI ya está en su punto.
Aun ni siquiera empieza oficialmente la elección, ni tampoco tienen candidatos y se están grillando.
Unos presumen que dictan columnas y tiran líneas, mientras tanto, otros la hacen de gestores de todo y de nada. Los priistas, están volviendo a perder la cabeza y urge que enderecen su camino.
La coalición formada por el PAN, el PRD, el Panal, Compromiso por Puebla y los que se sumen en los próximos días ya está lista para ungir a su candidato.
Velan armas para salir a dar la batalla contra el PRI y EPN.
Y a pesar de todo, el PRI, se sigue peleando.
La tibieza con la que se actúa me parece ya excesiva.
Si siguen sin definir se los va a llevar el carajo.
La fórmula antagónica a la candidatura del PRI, por Puebla, capital, exige que se defina al candidato que marca la lógica.
Aquel que tiene los números para disputar el ayuntamiento de Puebla con posibilidades reales de triunfo.
Enrique Agüera, insisto, está puesto y presto para seguir cualquiera de estos dos caminos: El que lo conduce a la silla del Palacio Municipal de Puebla o el que lo lleva a una curul local como plurinominal.
Que nadie se caliente.
En twitter: @poncharelazo
