¿Qué les pasa a nuestras autoridades?
Algo grave pasa al seno del grupo conformado por los encargados de la seguridad en el estado, quienes tienen el deber de enfrentar a la delincuencia para poder disminuir -ya ni siquiera evitar al cien por ciento- los hechos violentos que ocurren en Puebla.
Y digo que algo sucede porque tal parece que la delincuencia les está ganando la batalla.
¿Qué les pasa a nuestras autoridades?
Todos los días se registran muertos, ejecuciones, asaltos violentos, robos de autos, linchamientos, agresiones, feminicidios, robo de hidrocarburo y muchos pero muchos otros delitos.
Ya hay terror de salir a las calles de Puebla por la grave inseguridad.
Los ciudadanos estamos con el Jesús en la boca porque no sabemos en qué momento nos van a asaltar, a amenazar o a amagar con un arma de fuego.
El fenómeno ya se recrudeció en gran parte del estado.
Y aunque en lo personal soy enemigo de alarmar e inquietar a los ciudadanos, lo cierto es que hemos llegado al grado de tener que tomar medidas más drásticas para defendernos.
La inseguridad, no hay duda, es un fenómeno social que empeoró en todo el país, ni siquiera es un tema particular de los poblanos ni del gobierno, ni de las autoridades encargadas del orden público.
Es más bien un tema de inteligencia, de estrategia, de planeación, de formación y educación.
Estoy seguro que con una buena táctica, de la implementación de nuevas medidas preventivas y de la ejecución de un plan bien detallado bien podríamos contrarrestar los efectos de la delincuencia.
Sólo es cosa de que nos coordinemos, reagrupemos y cerremos filas en torno a los mandos policiacos y de inteligencia para poder tener un esquema específico el cual permita disminuir y repeler la delincuencia.
Eso sí, aunque las autoridades lo nieguen en sus conferencias de prensa es necesario que logren una mayor coordinación, un trabajo más efectivo y de inteligencia para evitar más fechorías.
Los poblanos no merecemos un estado de sitio o un toque de queda.
El gobernador Tony Gali no puede hacerlo todo él solo.
El presidente municipal Luis Banck Serrato también requiere del apoyo de sus mando policiacos.
Los poblanos queremos respuestas, seguridad y garantías de paz y tranquilidad.
No más delincuencia.
Apriete el acelerador, señor Fiscal Víctor Carrancá Bourguet; necesitamos que se coordine que con el resto de los mandos policiacos y que meta las manos hasta el fondo en su trabajo.
Implemente más y mejores estrategias, secretario de seguridad Jesús Morales Rodríguez, sabemos que está dedicado a la seguridad del estado pero hace falta llegar a la excelencia en el trabajo.
Y las respuestas a las llamadas de auxilio en la capital deben ser en el menor tiempo posible, secretario Manuel Alonso García.
Vivimos en una ciudad convulsionada y llena de miedo.
Es urgente que nos den certeza de sus acciones.
No hay otra que responder y atacar a la delincuencia con cerebro, talento y agudeza.
Y el resto de los poblanos también debemos educarnos.
Es un peligro y un riesgo seguir viviendo a la defensiva y sin tolerancia, sin paciencia.
No podemos seguir viviendo al filo de la navaja.
Vamos a respetarnos.
El mejor ejemplo de nuestra imprudencia es el tráfico vehicular en la ciudad.
Porque la capital es un caos por tantos poblanos, por tantos autos.
No somos capaces ni de conceder el uno por uno (el paso de los automóviles ordenado de uno a uno si hay embotellamiento).
Los ciudadanos también cumplamos con nuestro papel de ser ordenados y educados.
La inseguridad no es un asunto exclusivo ni de los gobiernos ni de los encargados de la seguridad sino de todos los poblanos.
Hagamos, todos juntos, un mejor estado.
Propongamos, construyamos y organicémonos, no sólo critiquemos.
Ya nos lo merecemos.
¿O me equivoco?
En twitter: @poncharelazo
