Que Barbosa es el bueno
Dice un dicho popular que si nada como pato, grazna como pato, tiene plumas como pato, camina como pato y parece un pato entonces todo indica que es un pato.
Y esto mismo sucede en Morena con respecto a la definición del futuro candidato al gobierno del estado.
La lucha sólo es entre dos: entre Luis Miguel Barbosa Huerta, ex candidato, y Alejandro Armenta Mier, senador.
Eso sí, la batalla entre ambos es cruenta, hasta donde tope.
Y seguramente habrá un damnificado, o varios, una vez que se defina quién será el mero gallo.
Porque los equipos de ambos aspirantes se están dando con todo.
Utilizan sus relaciones, influencias y hasta sus amigos para hacer públicos los apoyos y adhesiones de la sociedad a sus respectivos proyectos, y también hacen uso de sus estrategas y operadores para avasallar al otro.
Así se juega en Morena, un partido que no está siendo del todo democrático como tanto presumía.
Lo lógico sería que una vez que hay un ganador o un candidato formal en Morena los equipos de ambos aspirantes se sumaran en un único proyecto, cosa que se antoja ya muy difícil.
Porque ni a Barbosa le ha gustado lo que se ha dicho de él en el equipo de Armenta, ni a Armenta le ha parecido que se le desdeñe en el grupo de Barbosa.
Los dos aspirantes ya no se ven con los mismos ojos.
Ya un dejo de cierto coraje y rencor por todo lo que se han dicho.
Eso sí, no han cesado en su intentona de lograr la tan anhelada candidatura que los llevaría con pase directo a Casa Puebla y a gobernar el estado, la cuarta entidad más importante del país.
Por su parte, Barbosa se perfila ya como el favorito porque trae consigo y prácticamente en la bolsa la estructura del presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Y, por supuesto, la venia de Yeidckol Polevnsky, dirigente nacional de Morena, así como el apoyo de amigos con influencia en el estado, tales como el secretario general de gobierno, Fernando Manzanilla Prieto.
Un punto más de beneficio para Luis Miguel Barbosa es, sin duda, la participación del INE en la próxima contienda extraordinaria, la cual será organizada y ejecutada por las autoridades electorales a nivel nacional.
El INE, hay que subrayarlo, es hoy una estructura a las órdenes del gobierno federal y del presidente López Obrador.
Así que todo parece indicar que Barbosa lleva delantera en esta carrera y podría convertirse automáticamente, por la venia del señor (presidente), en el candidato de Morena por segunda ocasión.
Las encuestas, se dice, serán sólo un trámite más que cumplirá Barbosa para refrendar su posición y su punch.
Y como dijera el clásico: Barbosa ya está más allá del bien y del mal en la carrera por la gubernatura.
Ya veremos cómo logran encumbrarlo y reposicionarlo.
Por lo pronto, ya el discurso de Barbosa es otro, es ya de reconciliación, de unidad, paz y armonía, tanto para los partidos como pare el resto de los sectores sociales y los ciudadanos.
Me parece atinada la alocución porque si algo le falta a Puebla y a los poblanos es serenidad y certidumbre.
Porque no sólo la política y sus vaivenes han metido a los poblanos en un ambiente raro y de conflicto sino también la inseguridad los está ahogando y presionando.
Ya es momento que alguien de certeza y certidumbre a la tranquilidad de los poblanos.
Por su parte, Armenta sigue sumando apoyo y respaldo de los militantes de Morena, de los simpatizantes y de los legisladores del Congreso de la Unión.
El senador aún no se rinde, por lo que sigue mostrando el músculo y las ganas de seguir trascendiendo como un servidor público con arrastre.
Ya veremos cómo termina la disputa de la candidatura al gobierno en Morena, partido al que se le complicó la democracia.
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