Puebla se tiñe, otra vez, de rojo
*A mi primo Marcos Gómez López, que ya descansa en paz.
Un abrazo a sus padres, esposa e hijos.
La ejecución o asalto que provocó la muerte del presidente municipal de Huehuetlán El Grande, José Santamaría Zavala, y el atentado contra el titular de la Notaría Número 7 de la ciudad de Puebla, Juan Crisóstomo Salazar, dejó al descubierto, una vez más, el grave problema de inseguridad en Puebla.
En las últimas semanas los enfrentamientos entre las bandas dedicas al robo de hidrocarburos en el estado exhibieron que la zona del llamado Triangulo Rojo y otras partes de la entidad están bajo una incontrolable guerra por el control de ese delito.
El bochornoso episodio del robo al interior del hotel Camino Real a integrantes de la selección argentina en su partido ante México, colocó a Puebla en el escenario mundial por el atraco a los jóvenes jugadores.
Y ayer en la mañana nuevamente Puebla ocupó los primeros lugares en las noticias de los medios nacionales por la ejecución o asalto del presidente municipal de Huehuetlán El Grande.
Sin duda que este baño de sangre en la entidad es el reflejo de la incapacidad del Gobierno del Estado de Puebla por atender las verdaderas necesidades de la población en materia de seguridad pública.
La promoción al interior de la República de la transformación de Puebla debe pasar primero por generar las condiciones de seguridad en todos y cada uno de los municipios de la entidad.
A los graves problemas que existen por la pelea de las bandas dedicadas al robo de hidrocarburos se le deben sumar actos totalmente reprobables como la ejecución o asalto del presidente municipal de Huehuetlán El Grande.
Por todo lo anterior se debe replantear realmente la permanencia de Jesús Rodríguez Almeida al frente de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Puebla.
Afortunadamente en el caso del atentado contra el notario, Juan Crisóstomo Salazar, la respuesta de la Policía Municipal de Puebla fue inmediata y oportuna para detener al responsable del ataque cuando intentaba huir por las calles de la colonia El Carmen.
Los hombres bajo el mando de Alejandro Santizo Méndez, titular de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Puebla (SSPTM), tuvieron la capacidad de respuesta que se necesita.
El presidente municipal, Luis Banck, sabe que puede confiar en el trabajo de Alejandro Santizo por los resultados logrados en los últimos años en la capital que se ha mantenido, en gran medida, al margen del baño de sangre como ocurre en el resto de la entidad.
Lamentablemente no existen indicios que nos señalen que pronto terminará el baño de sangre en Puebla.
Por el contrario.
Lo peor está por venir.
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