Política y futbol en Puebla (parte 2)
La política y el futbol, su estrecha relación, es toda una realidad en el estado de Puebla por dos simples y llanas razones:
La primera, porque está en el ánimo del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas; del presidente municipal de Puebla, Tony Gali; del rector de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz, y del proyecto presidencial con miras a 2018.
Y la segunda, porque es un proyecto que bien puede capitalizarse y dar muchos frutos a la tersa relación gobierno-ciudadanía que pretende lograr el mandatario al cierre de su sexenio.
Los alcances del proyecto ya fueron vistos, analizados y calculados por quien administra el estado y son completamente viables, de total beneficio para su futuro político.
Si el gobernador Moreno Valle se convierte en el salvador del futbol profesional en Puebla, sus bonos se dispararían a las nubes.
Insisto, y como ya lo dije en la edición pasada de este espacio, su proyecto presidencial estaría avalado por el grueso de los poblanos.
Y es que el deporte, junto con el espectáculo, es un rubro noble que puede explotarse sin mucho estudio y análisis.
Acciones de este tipo -el impulso a un verdadero equipo de futbol profesional para tener un espectáculo de primer mundo- pueden convertirse en un detonador del ánimo de la gente para bien o para mal, según el objetivo que se desee.
En el caso del proyecto presidencial del gobernador poblano, el escenario que se vive actualmente en el futbol con el equipo de la franja parece un traje a la medida.
El descenso de los camoteros es lo más deseado en los altos mandos de la política poblana, porque si en la casa más importante del estado no han colocado veladoras para que los camoteros se trompiquen y caigan a la división de ascenso ya se están tardando.
La edición de ayer de Posdata generó, a propósito del tema de la política y el futbol, un buen número de correos, comentarios, felicitaciones y hasta mentadas.
Desde luego que todas y cada una de las observaciones expresadas por los lectores de quien esto escribe son bienvenidas; más aún cuando se trata de reflexiones que aportan al tema colectivo y al asunto que en particular se trata.
En ese sentido, aprovecho para agradecer las sugerencias y apuntes de los lectores de Posdata sobre el tema de la política y el futbol en Puebla.
La intención de abordar y analizar el asunto es sólo mostrar como ambos aspectos, por las circunstancias, van de la mano.
La construcción del nuevo estadio Cuauhtémoc camina en tiempo y forma, ya que se cuenta con el personal suficiente para concluir el coloso conforme a los tiempos establecidos desde el inicio de la obra.
Por lo pronto no hay porque preocuparse, Puebla seguirá teniendo futbol profesional aunque el Puebla de la Franja descienda.
La parte triste se la quedan los López Chargoy.
Aquí algunos fragmentos de los comentarios ingresados al buzón de Posdata sobre “La política y el futbol”:
“Sr. Alfonso González
Soy vecino de la colonia maravillas, me llamo Alfredo Aguilar, y lo que veo es que el Puebla va a descender por las estupideces de la directiva.
Los dueños, desde que tomaron al equipo, sólo hicieron negocio sin pensar en la afición. No armaron un equipo competitivo nunca. El “Cuauhtémoc Blanco” prefirió meterse a la política que hacer todo por salvar al equipo.
¿Entonces para que vino a Puebla si se iba a largar? (sic)”
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“Periodista de Posdata
Ojalá que el nuevo estadio Cuauhtémoc se convirtiera en la guarida de los lobos de la BUAP porque seguro que entre el Tony Gali, el gobernador y el rector armarían un pinche equipazo.
Ya queremos que Puebla tenga el mejor estadio de México y del mundo.
Yo soy aficionado del Puebla pero quiero un equipo chingón que entre a las finales y a la liguilla, no un equipo mediocre como el que tenemos ahora.
Díganle al Tony Gali que le invierta porque ese es bien entrón y transformó la ciudad, seguro que transforma al equipo y hasta ganamos uno de los torneos.
Atentamente. Raúl Ramírez (sic)”
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Ajustes en la BUAP
Los primeros ajustes, cambios y nuevos nombramientos en la clase política de primer nivel en la BUAP ya se dieron y son los primeros de muchos que se tienen pendientes para mejorar las cosas al interior y fortalecer el proyecto universitario del rector Alfonso Esparza Ortiz.
El objetivo es ser incluyentes en la universidad y aprovechar cada talento en su respectiva especialidad; es decir, por ejemplo, la Dirección de Desarrollo e Integración Estudiantil, que comanda Gabriel Pérez Galmiche, se transformó en la Dirección de Servicios al Estudiante para renovar su imagen y mostrar un espacio más abierto y sensible a las necesidades de la comunidad estudiantil.
Las instrucciones giradas por el rector de la BUAP en este espacio van en el sentido de atender de manera más efectiva y eficaz a los universitarios. Y es que entiende a la perfección que una imagen fresca y renovada proyecta más confianza, algo así como renovarse o morir.
Sin embargo, con los cambios se pretende reforzar en la BUAP el tema de la regionalización a fin de tener un mejor control, apoyo y servicio a las unidades foráneas de la institución.
Fernando Santiesteban Llaguno será el encargado de atender los planteles regionales de la BUAP y mantener el vínculo universidad-gobierno de forma más estrecha.
A la dirección general de obras de la institución llegó un viejo lobo de mar de la BUAP, Jorge Rodríguez y Morgado, quien tiene toda la experiencia y la capacidad para asumir los retos, cambios y proyectos que vienen para continuar con el desarrollo de la institución.
Eso sí, los cambios en la BUAP, con miras a mejorar la calidad y el trabajo académico, van a continuar.
En Twitter: @poncharelazo
