Último minuto
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Puebla 13°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...
Posdata

Polémica legislativa en el Panal

Ya son muchas las puntadas y pifias cometidas por los diputados locales del Partido Nueva Alianza (Panal), dirigido en Puebla por el joven político, Gerardo Islas Maldonado, quien debería aplicarles un fuerte jalón de orejas y una fuerte reprimenda a sus flamantes legisladores por necios.

Y es que los diputados parecen no entender que las ocho columnas de los medios de comunicación no se ganan, ni acaparan por medio del escándalo.

Conozco en lo personal a Gerardo Islas, quien tiene un concepto totalmente diferente del trabajo de los medios, en comparación con los integrantes de su partido en el Congreso.

Sin temor a equivocarme, el también dueño de Sexenio Puebla, quien por algo tiene un medio de comunicación, siempre se ha puesto de parte de los reporteros a la hora de las agresiones lanzadas por sus diputados.

Gerardo, al menos, mantiene una excelente relación con los periodistas poblanos y me parece que nunca ha tenido una diferencia con alguno de ellos. Es un profesional en el tema.

Sin embargo, los legisladores, Héctor Alonso Granados, Benedicto Cortés Díaz, José Guillermo Aréchiga Santamaría, Víctor Hugo Islas Hernández y Enrique Nácer Hernández, insisto, no han querido aprender ni adoptar la actitud profesional de su líder de partido en la política.

La excepción en la bancada del Panal tal vez sea el diputado, Hugo Alejo Domínguez, quien es surgido verdaderamente del magisterio y quien, además, mantiene una sana relación con los medios de comunicación y sus protagonistas.

¿Quién no recuerda las agresiones, mentadas de madre, acusaciones y otras lindezas vociferadas por el diputado, Héctor Alonso, en contra de algún medio o reportero en el Congreso?

Alonso, pretendió ser juez y verdugo de informadores, como Luis Hernández (fotógrafo de NG) y/o de Paulo Yolatl (Sexenio), a quienes amenazó, incluso, con presionar para que fuesen despedidos de sus medios.

Las peripecias de Héctor Alonso han sido muchas y todas rayan en su poca visión como político.

Su acierto más importante, tal vez, o al menos del que más se ufana, es haber pintado las calles y rehabilitado la nomenclatura de la colonia San Manuel, una de las zonas, por cierto, más inseguras de la capital poblana.

Por otra parte, quién no recuerda a Guillermo Aréchiga presumiendo una supuesta asepsia política y legislativa, por una parte, y repartiendo electrodomésticos a diestra y siniestra en la última elección federal al interior del estado, por otra.

Las imágenes obtenidas por algunos fotógrafos y enemigos políticos de Aréchiga dan cuenta de ello, aunque todo lo haya negado a los medios.

Otro polémico diputado del Panal es, sin duda, Víctor Hugo Islas.

Islas, si bien no se mete con los medios de comunicación directamente o con los reporteros y columnistas, sí ha sido polémico en algunos momentos.

Particularmente, sobre la figura de la senadora, Blanca Alcalá Ruiz, a quien ha intentado acusar de todo lo que se le ha ocurrido durante su paso como alcaldesa de Puebla. Lo curioso es que la Cámara de Diputados local no ha tocado, ni sancionado por nada a la legisladora.

De alguna forma, Víctor Hugo Islas, ha utilizado la grilla y la polémica para tratar de acaparar los reflectores.

En el caso de Benedicto Cortés, ¿qué se podría decir?

El flamante legislador del Panal ni picha, ni cacha, ni deja batear a otro personaje que pudiera ocupar su curul para trabajar verdaderamente en beneficio de los poblanos.

En cambio, de Enrique Nácer, #elmatavenados, sí que hay mucha tela de dónde cortar.

De entrada, el diputado, es fanático de las armas de fuego, de la cacería furtiva, de la ropa de soldado, del protagonismo, de la ignorancia supina, de tomarse actitudes que no le corresponden y de hablar de más a título de personas que ni lo pelan.

Nácer trae un pleito casado -público y privado- en contra de los medios de comunicación, de los reporteros, de los columnistas y, en general, de la información que afecta sus intereses o los de su grupo.

Tal vez a ello se deba que a título personal, ni siquiera con la venia de los integrantes de su bancada, propuso penalizar la información “pública” que se entrega a través de la Ley de Transparencia.

El legislador, con esto, lo único que hizo fue evidenciar su ignorancia como diputado, político y servidor público.

Empero, lo más grave es que ni siquiera haya podido diferenciar lo que es información pública y datos personales. Vaya torpeza.

La absurda polémica del diputado, Nácer, afortunadamente, fue amonestada, incluso, por varios de sus pares, quienes le corrigieron la plana y de paso le dieron un zape público, por lo que escupió sin siquiera analizarlo.

Lo que el diputado pretendía era aprobar una “ley mordaza” y obligar a los medios a callar lo que pudieran descubrir de cualquier nivel de gobierno.

Qué bueno que Lilia Vélez Iglesias, presidenta del capítulo Puebla de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi), fue la encargada de darle una paliza pública al diputado, quien debería aprenderle algo a la también ducha académica.

Ni hablar, ahora sí ni cómo ayudar a #elmatavenados.

En twitter: @poncharelazo