Perredistas de doble moral
La desgracia política ya no sólo persigue y mantiene como presa al PRI y a sus mil y una corrientes de cara al 2018, sino que ahora deambula más constantemente -como fantasma- en la sede del PRD en Puebla.
Y lo hace de la peor forma.
Porque al PRD poblano, además del factor Morena que los va a desaparecer del mapa electoral en 2018, ya lo persigue la traición, la doble moral y la ingratitud de sus propios militantes.
O lo que es peor, el engaño y la doble cara de quienes se han valido de sus siglas y de sus lidercillos para hacerse de un cargo público y beneficiar sus bolsillos por encima de lo que sea.
Por encima incluso de su propio partido.
Y es que mientras la dirigencia estatal del PRD, encabezada por Socorro Quezada Tiempo, y asesorada por el inefable Eric Cotoñeto Carmona, líder del mentado Frente de Izquierda Progresista (FIP), lucha contra el morenovallismo utilizando todos sus recursos otros que se dicen perredistas negocian con sus supuestos enemigos.
Y negocian al más puro estilo de la mafia italiana, prebendas y canonjías de todo tipo.
Resulta que mientras Doña Coco y sus huestes pegan el grito, en el cielo en el CEN de su partido, contra todo lo que tenga que ver con el morenovallismo, algunos de sus correligionarios trabajan y operan para el mismo grupo desde el Ayuntamiento de Puebla.
Eso sí, quién sabe si lo hagan con o sin permiso de su dirigencia.
Valdría la pena preguntarle a la regidora perredista en el Ayuntamiento de Puebla, Gabriela González Viveros, si sigue siendo perredista, si pertenece al FIP, a la Nueva Izquierda o a que corriente de su partido.
Porque las malas lenguas comentan que desde su trinchera lo único que se ha dedicado a hacer es pacto, acuerdo y negocio con el supuesto enemigo.
Cosa que no resulta extraña debido al sospechoso silencio que la cabildante ha mantenido desde que dio inicio el actual periodo de gobierno municipal, el cual arrancó el gobernador electo Tony Gali y continuó Luis Banck Serrato.
Y como dicen que no tiene culpa el indio sino el que lo hace compadre, bien valdría la pena que la regidora explicara de que lado está en el PRD poblano, del FIP o de la Nueva Izquierda (NI).
Lo que sí queda claro es que Gabriela González es alfil del senador perredista Luis Miguel Barbosa Huerta, quien es su protector, padrino político, maestro en el arte de la negociación y a quien le debe la regiduría.
Aunque lo más interesante de todo esto, que no es ni siquiera la traición de la regidora al partido que la abandera y que le abrió lugar en el Cabildo poblano, son los acuerdos pactados por la perredista.
Negociaciones que le impiden lanzar cualquier crítica al gobierno municipal.
Pactos urdidos desde la más discreta traición política.
Acuerdos que se negocian directamente con la regidora, y que tienen forma, fondo y hasta nombre y apellido.
Y lo peor de todo, que no son los únicos sino que se extienden hasta la administración estatal.
Una historia completa de perredistas de doble cara y moral.
Dijeran por ahí, un caso de la vida real.
¿Habrá una explicación para el silencio perverso de la regidora perredista?
También sería bueno que Socorro Quezada y el propio Eric Cotoñeto opinaran sobre el sospechoso silencio, sobre la condición tan pasiva y sobre la perversa actitud de su regidora, quien hace y deshace a sus anchas.
¿O alguien recuerda una sola crítica de Gabriela Viveros al gobierno del estado, o al municipal?
En el Cabildo de Puebla si no es por los regidores priistas Iván Galindo Castillejos y Karina Romero Alcalá no habría oposición alguna.
Porque ahora ni los panistas-yunquistas hacen ruido ni se mueven en las sesiones de Cabildo por las disposiciones que allí se votan y asumen.
Valiente representación tienen los luchadores de izquierda, los socialistas y revolucionarios que siempre claman justicia en el municipio de Puebla.
¿O alguien ha escuchado que opinan los perredistas sobre el tema del ambulantaje, por ejemplo?
Lo que deberían hacer los lidercillos del PRD poblano es indagar los compromisos de sus funcionarios públicos para saber de qué forma entrarle a la lucha política, electoral e ideológica para no quemarse.
Porque en el sol azteca mientras unos claman justicia otros y otras se dedican a prostituir a su partido.
Eso sí, muchas pruebas hay de todo.
En twitter: @poncharelazo
