Para ganar el estado necesitan de Lalo
Está claro que si el grupo en el poder y la candidata de la coalición Por Puebla al Frente, Martha Erika Alonso Hidalgo, quieren asegurar el triunfo en la elección del próximo 1 de julio necesitan de Eduardo Rivera Pérez, su candidato por la capital.
Y necesitan que gane para que las cosa no se les compliquen.
De lo contrario auguro una muy difícil y compleja jornada electoral.
Lo más seguro es hacer ganar a Lalo.
Así es.
Porque el efecto Andrés Manuel López Obrador (AMLO) les puede dar muchos problemas.
Y es que el morenovallismo se confió demasiado y no planchó el terreno electoral desde hace por lo menos un par de años, en la recta final de su sexenio.
Porque si desde entonces se hubiese reconciliado con la mayoría de sus enemigos hoy estaría no en una elección cerrada sino en un día de campo.
Empero, la terquedad y el orgullo enmarañaron la campaña que realiza Por Puebla al Frente.
Y como dijera Juan Gabriel “pero que necesidad”.
Si las cosas se hubiesen planeado sin la visera estoy seguro que todo sería diferente.
En una de esas Tony Gali, el gobernador del estado, no habría tenido ni la molestia de moverse de la silla.
Estaría gozando de un periodo mayor al del año y ocho meses, y ya sólo esperaría al
nuevo presidente de la república.
Y lo mismo la candidata Martha Erika Alonso, quien tendría menos peso y enemigos encima.
Y eso que la abanderada es buena candidata por su imagen, por su discurso y sensibilidad con la gente.
Todo sería distinto.
Sin embargo, las cosas no son así y los asesores y operadores del PAN y del morenovallismo deben entender que es muy riesgoso dividirse en este momento.
Si no apoyan a Lalo Rivera las cosas, insisto, podrían complicarse aún más.
Ya vimos que la elección no está tan sencilla.
Porque Morena y el peje si pesan.
Y sea lo que sea Luis Miguel Barbosa Huerta, su candidato, tampoco lo está haciendo mal.
Porque el oriundo de Tehuacán es un animal político con mucho camino recorrido y con un colmillo largo, filoso y retorcido.
Sabe hacer política, tiene discurso, aunque no buena imagen, y sabe moverse en las entrañas del poder y de la gente.
No por nada fue dueño del PRD por muchos años.
De allí incluso logró amasar fortuna, pudo armar su estructura y al equipo que lo apoya y siempre lo sigue.
Así que si el morenovallismo quiere ganar la elección tiene que apoyar completamente a Lalo.
Una desbandada de panistas sería muy peligrosa.
Y si Eduardo Rivera también está pensando en no apuntalar a Martha Erika está en la misma situación.
En una de esas hasta Claudia Rivera podría hasta ganarle.
A ninguna de las dos partes les conviene disgustarse, ni confrontarse.
Si uno y otro estaban pensando en desligarse o separarse a media campaña lo van a tener que reflexionar.
Es muy peligroso intentar boicotearse.
Les podría incluso hacer perder la elección.
Así que lo mejor que podrían hacer es sentarse a dialogar, a renegociar y a poner las cartas sobre la mesa para dejar las cosas en claro.
No se vale que por un lado se saluden y por detrás se den de zapes.
Ni tampoco que los operadores y seguidores de uno y de otro bando se estén pegando y evidenciando.
Si no se ponen las pilas les va a costar más trabajo.
Y si no son solidarios, inteligentes, compartidos y estrategas algo puede pasar.
Barbosa, además, no tiene nada que perder.
Eso sí, tampoco se tiene que desesperar.
Porque eso de llamar estúpidos al IEE no es de un político, ni candidato de altura.
Es de un político de barrio.
En twitter: @poncharelazo
