Pablo Rodríguez, ¿superación o traición?
Muy inteligente, el diputado local electo por el PAN y la coalición Puebla Unida, Pablo Rodríguez Regordosa, ya empezó a trazar su nueva ruta política para ejecutarla una vez que el escenario le permita perfilarse como el candidato idóneo a la dirigencia municipal de su partido.
Los astros, hay que decirlo, se volverán a alinear a favor del también ex titular de la Secretaría del Trabajo y Competitividad del gobierno del estado.
No hay duda, la buena fortuna le sonríe a Pablito y su futuro parece que es subir, subir y subir como la espuma.
Quién lo iba a pensar, antes puros fracasos que llenaron su currículum de espantosas “X”, como las de “Chabelo”, y ahora todo es ganar, porque “la fuerza lo acompaña”, como dijera el clásico.
Pero, ¿qué fue lo que cambió la suerte y el futuro político de Pablo Rodríguez?
La respuesta es muy sencilla, la buena voluntad del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, y las necesidades de su proyecto político para simpatizar, ingresar, negociar y pactar con El Yunque para después apoderarse del PAN-Puebla.
La fórmula del mandatario resultó todo un éxito en 2010 y por eso volvió a repetirla en 2013.
En ambos procesos electorales el grupo del gobernador, ya prácticamente dueño del PAN, arrasó y humilló al PRI junto con sus candidatos.
La estrategia, operación, movilización y elección que jugó el gobernador, Rafael Moreno Valle, en ambos comicios le permitieron ganarlas y derrocar al PRI del poder en Puebla.
Esto permitió que el PAN y el resto de los partidos políticos aliados sumados a las coaliciones compromiso por Puebla y Puebla Unida, propiedad del morenovallismo, consumaran sus propósitos y lograran el poder.
De esta forma, el PAN y El Yunque obtuvieron el ayuntamiento de Puebla, vía la candidatura de Eduardo Rivera Pérez, así como muchas otras presidencias y diputaciones.
Sin embargo, el dueño de la franquicia, del balón y de toda la estrategia que logró lo que el PAN no pudo en años se llama Rafael Moreno Valle.
Ni El Yunque, ni el albiazul, ni cualquier otra corriente panista tienen la calidad moral para exigir cualquier cosa si antes no lo ha consultado, cabildeado y avalado ante el mandatario.
Esto ya lo tuvo que haber entendido Pablo Rodríguez, quien ha sido un beneficiado más del poderío político que sigue amasando el morenovallismo.
Así que el diputado local necesariamente tendrá que cuadrarse a las órdenes de su jefe político y esperar sus disposiciones antes de intentar apoderarse completamente del PAN municipal
Y es que se dice que el ex funcionario de gobierno ya tiene planes para crear una estructura paralela en el PAN y una ruta alterna a los planes que deberá seguir como posible dirigente del albiazul.
O al menos eso ya se presume entre su gente.
El caso es que esas mismas versiones apuntan a 2018.
Así como lo lee, Pablo Rodríguez aún ni siquiera tiene la dirigencia panista asegurada y ya está pensando en la posibilidad de catapultarse a la candidatura al gobierno del estado.
La versión, sin duda, resulta descabellada tanto como las posibilidades que Pablito pudiera ser gobernador. Sobre todo, cuando en el pasado no pudo ser edil de la ciudad.
El futurismo del diputado electo no es más que un sueño guajiro de la política ficción.
Y si le agregamos que ni El Yunque, ni él se mandan solos la acabamos de fregar.
Pablito olvida que hay muchos hombres y mujeres más confiables y más cercanos al gobernador que él.
Muchos que se perfilan para ser el líder del renovado Congreso del Estado, a ser el minigobernador y, desde luego, a convertirse en el sucesor del mandatario.
¿Nombres? Hay muchos y de cualquier nivel y perfil.
Algunos de ellos: José Antonio Gali Fayad, edil electo de Puebla; Jorge Aguilar Chedraui, Fernando Manzanilla Prieto, Patricia Leal Islas, todos ellos diputados electos e integrantes de la burbuja morenovallista de primer nivel.
Otros más: Eukid Castañón Herrera, Luis Maldonado Venegas, José Cabalán Macari Álvaro, Roberto Moya Clemente, Bernardo Huerta Couttolenc, Mario Riestra Piña y Mario Rincón González.
Todos ellos, por supuesto, tienen más derecho que Pablito, el del PAN.
¿A poco no?
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