Opera Barbosa su defensa en el Tepjf con el marinismo
Convencido de que Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente electo del país, va a interceder por él y a obligar al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) a echar abajo el resultado de la pasada elección en Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, ex candidato de Morena al gobierno, sigue en su afán de apoderarse del estado a como dé lugar.
Para ello ha echado mano del marinismo y de todo lo que huela a enemigo del morenovallismo.
Particularmente de aquellos dinosaurios de la política y la administración pública poblana, quienes formaron parte del sistema corrupto que tanto aborrece Morena y sus mecenas, particularmente los ex priistas y ex marinistas.
Es por ello que el ex senador se apoya en el conocimiento, en las relaciones, amistades y compadres de aquellos que en su momento fueron los “dueños del estado”, tal cual lo presumían y hacían sentir.
Y es que Barbosa está decidido a jugarse el todo por el todo con tal de anular el resultado de la elección que le dio el triunfo a Martha Erika Alonso Hidalgo, gobernadora electa de Puebla.
Para ello continúa con su cabildeo, con las reuniones y encuentros con todos aquellos que tengan relación, acercamientos o amistad con algunos de los magistrados que integran el Tepjf.
Ayer, no vamos lejos, Barbosa sostuvo una larga reunión con Guillermo Pacheco Pulido, ex presidente, casi vitalicio, del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE) y con un grupo de empresarios para fortalecer el tema legal que le permita anular y repetir la elección pasada al gobierno local.
El encuentro de Barbosa y compañía se llevó a cabo en la Plaza Comercial Centro Mayor, con dirección en Calzada Zavaleta #1108, en la Torre Alfa.
Allí le aseguró a sus interlocutores -sin tener certeza de los hechos- que AMLO está decidido a tirar la elección de Puebla para que él sea el próximo mandatario, cosa que ni siquiera Yeidckol Polevnsky Gurwitz, líder nacional de Morena, se atrevió a señalar en su más reciente visita a Puebla.
Barbosa habló de la estrategia que sigue para arrebatar el triunfo de Martha Erika, bromeó, habló del relevo en Morena en Puebla y hasta de su plan B.
También abordó el tema de sus finanzas, de sus propiedades, de sus gastos en el Hotel Crowne Plaza por vivir allí desde hace 10 meses, de lo que dicen los medios, de Morena, del PRI, del PAN pero sobre todo de Rafael Moreno Valle Rosas, su antiguo amigo, aliado y hoy su peor enemigo.
Los anfitriones, por cierto, le cuestionaron el tema de la presidenta municipal electa de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, sobre quien volvió a referirse como una traidora y una militante non grata de Morena.
Puso como ejemplo los desplantes de Yeidckol Polevnsky en la pasada marcha que organizó en su beneficio el domingo pasado.
Incluso advirtió que si fuese el futuro gobernador, Claudia va a tener que alinearse o aguantar mano dura por haber negociado con el morenovallismo.
Luis Miguel Barbosa estuvo muy cómodo con los enemigos del morenovallismo, quienes salieron a dejarlo hasta las puertas de su lujosa y polémica camioneta Suburban la cual contrasta con las manifestaciones de AMLO.
En el trayecto del punto de reunión a su vehículo, Barbosa bromeó sobre su economía y sostuvo en tono sarcástico que ya no sabe si va en declive o en ascenso con todo el desgaste poselectoral.
Guillermo Pacheco lo ayudó a subir a su vehículo, se despidió muy cordialmente de él y le aseguró que ganará la lucha en el Tepjf.
Barbosa, ni más ni menos, sigue dando de qué hablar.
Intenta ganar por encima de lo que sea la lucha legal-electoral en las instancias federales, por lo que ya advirtió que si lo logra va a aplastar a todos sus adversarios, incluidos los que están en Morena.
Y ya dijo que en su desquite no habrá distinción ni de sexo, ni de cargo público.
Vamos a ver si el futuro lo complace.
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