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Opacidad gubernamental, malos funcionarios y borregos aficionados

La elección que se avecina, la guerra histórica que se libra entre el PRI y el PAN poblano, ya le sirvió al gobierno federal y al estatal de acicate para despertar y terminar con la opacidad gubernamental en la que habían incurrido estos últimos años.

La crisis económica por la que atraviesa el país no está para menos.

Ya era hora de que despertaran y se pusieran del lado de la gente.

Los comicios que se llevarán a cabo próximamente -la batalla por la minigubernatura- les preocupa tanto que por fin voltearon la cara a las múltiples necesidades de los ciudadanos, a sus demandas.

Es increíble que tenga que celebrarse una elección para que nuestras autoridades se sensibilicen y se preocupen por los ciudadanos, por los poblanos en particular.

Ya vimos que hace falta una guerra político-electoral, donde los ciudadanos son los que sirven del fiel de la balanza, para que los políticos de todos los partidos, sin excepción, piensen en nosotros, en nuestros intereses, en nuestro bienestar, en nuestro presente y en nuestro futuro.

Qué asco da ver a los políticos, a nuestros gobernantes y a todos los servidores públicos que al llegar al cargo se olvidan de quienes los colocaron donde están y sólo cuando les conviene se ponen a trabajar.

Allí está el caso delos diputados -locales y federales-, los políticos más desprestigiados del país, según los especialistas y los distintos estudios de opinión nacional.

Puebla es el mejor ejemplo de la opacidad gubernamental y de los malos funcionarios públicos.

Los funcionarios locales y federales tienen cola que les pisen.

El gobierno local ha cambiado de funcionarios en sus distintas dependencias simulando un carrusel.

Según su política: todos conocen de todo y todos, también, son especialistas en todo.

Tuvo que llegar un año electoral para que se condonaran multas, recargos, pagos de servicios públicos como el agua, entre otros beneficios anunciados recientemente.

Hoy por hoy, por la elección, por fin los delegados federales en Puebla se pusieron a trabajar.

En el IMSS ya se hace ruido y se cacarea lo que se hace en beneficio de la comunidad.

En el Issste es lo mismo.

En Sedesol igual.

En Gobernación aún no pasa nada pero eso parece normal por lo gris y opaco de su titular.

En Relaciones Exteriores, Santiago Bárcena presume a grito tendido que por fin logró la titularidad de un cargo público para cobrarse todo lo que ha invertido en la política.

Ese es el triste nivel de nuestros funcionarios.

Los panistas poblanos, los nuevos, ya volvieron a preocuparse por los poblanos y toda su necesidad.

En el PRI recordaron que son oposición y ahora sí se preocupan por el bienestar de los ciudadanos, por sus carencias, por sus exigencias.

¿Y a inicios y a la mitad del sexenio, dónde estaban?

¿No había necesidades, no había inseguridad, pobreza y todo lo que hoy tanto reclaman?

Priistas y panistas están librando una batalla legal, mediática y de redes sociales entre sus bots y sus ingenieros especialistas.

¿Cuánto de cierto hay en esas disputas?

¿En sus dichos, en sus acusaciones y afirmaciones?

Me pregunto: ¿Dónde estaban Jorge Estefan Chidiac, dirigente estatal del PRI, cuando se aprobó por el Congreso el esquema de los PPS?

¿Y los independientes?

¿Y todos los priistas que hoy lo reclaman en las redes?

Los políticos poblanos, la mayoría si no es que todos, forman parte de la misma canasta de huevos.

Hay buenos y malos; dicen que hay unos más cínicos que otros.

Afortunadamente, los poblanos ya son lo suficientemente inteligentes para observar, analizar y pensar por quien votar.

Ya no se les engaña tan fácilmente.

Entonces: ¿Si tan malo es el gobierno morenovallista por qué hasta hoy los priistas, sus delegados y sus huestes abren la boca para protestar?

¿Por qué fueron comparsas del gobierno local los primeros años?

Es más, dicen que algunos diputados locales priistas son hasta socios del morenovallismo.

¿Será?

Los ciudadanos deben votar por el político o candidato que más trabaja, que más demuestra y que más y mejores resultados da a la sociedad.

Un ejercicio muy sencillo para analizar por quién votar es comparar los resultados del trabajo como ediles de los candidatos favoritos: de Tony Gali, candidato aliancista, impulsado por el PAN y la alianza “Sigamos adelante”; y de Blanca Alcalá Ruiz, abanderada del PRI, como ediles.

¿Quién hizo más por la ciudad?

¿Quién la embelleció más, quién la mantuvo más limpia, más ordenada y segura?

¿Quién hizo más obra?

¿Quién se preocupó más por los ciudadanos y su bienestar?

¿Quién está más cerca de ellos?

¿Quién los conoce más?

No se hagan bolas, es muy fácil contestar.

En Twitter: @poncharelazo