Nervios en los equipos de campañas
En la medida que avanzan las campañas políticas se incrementan las actividades de los candidatos, se intensifica la guerra sucia y se acerca el día de la elección (7 de julio) y a los distintos equipos de campañas los nervios los matan.
Sobre todo, a los protagonistas de los dos candidatos más fuertes, quienes se han convertido en los verdaderos actores de esta película, papás.
Tanto, Enrique Agüera Ibáñez, como José Antonio Gali Fayad, candidatos por 5 de Mayo y Puebla Unida, respetivamente, se mantienen desempeñando sus papeles de la mejor forma, muy tranquilos, por cierto.
Recorren calles, encabezan eventos, mítines, saludan de mano a todos quienes se atraviesan por sus caminos y regalan de todo, en particular, sonrisas.
Ambos saben que se juegan sus futuros políticos en la próxima elección, la posibilidad de encumbrarse como unos líderes natos, de encabezar un nuevo proyecto político en Puebla e impulsar una clase de servidores públicos renovada y joven.
Agüera y Gali están conscientes que el ganador de la próxima elección local será el aspirante favorito a la gubernatura del estado, no a la minigubernatura, sino al periodo de seis años, como corresponde.
Tal vez por ello los dos candidatos estén metidos de lleno en sus campañas, pues las analizan, las planean, las calculan y las llevan a cabo.
Por fin, en Puebla, se dará una verdadera competencia electoral de pesos y contrapesos, toda vez que hasta el momento aún no existe un claro favorito. Cualquiera puede ganar.
En lo personal, las encuestas, creo, no son instrumentos confiables, toda vez que son herramientas fácilmente manipulables por cualquiera.
La verdadera elección se dará el próximo 7 de julio, cuando los poblanos acudan a las urnas y decidan por quién votar: Por Enrique Agüera, ex rector de la BUAP, o por José Antonio Gali, ex secretario de Infraestructura.
Sin embargo, los colaboradores de cada uno de los candidatos parecen estar más nerviosos y tensos que los propios abanderados, toda vez que empiezan a ver en los medios enemigos y no buenos amigos.
En ese sentido, habrá que decir que los medios de comunicación somos simples herramientas transmisoras de la información, ciertamente, uno se puede cargar de uno u otro lado, pero al hacerlo el medio pierde toda credibilidad y eso no es nada conveniente.
Mal harían los medios si se cargan de alguna forma con uno u otro candidato, sea del partido que sea. Para nada es lo más recomendable.
Es totalmente válido tener simpatías si los directores, reporteros, fotógrafos o editores de los medios así lo deciden; total, también son ciudadanos y pagan impuestos; sin embargo, el inclinarse por alguno de los candidatos no es conveniente para nadie en este gremio.
Hay que recordar que los funcionarios se van y los medios, y todos quienes los hacen, se quedan.
No hay que dejar de mencionar y subrayar que los medios de comunicación son empresas que viven de los convenios publicitarios, hoy muy difíciles de conseguir si se trata, sobre todo, de los gobiernos federal, estatal y/o municipal.
Ningún nivel de gobierno garantiza hoy un acuerdo publicitario.
En ese sentido, sobra decir que los medios de comunicación han tenido la necesidad de sortear sus sobrevivencias picando piedra por un lado y por otro.
Los medios locales, los que han logrado sobrevivir, le apostaron a una mejor calidad en la información, a innovar en sus contenidos, imágenes y estrategias publicitarias; por supuesto que las elecciones son un alivio que les viene, o nos viene, a dar un plus para continuar trabajando.
Empero, los nervios de los equipos de las campañas no deben desbordarse para bien de los lectores, de los candidatos y de todos los poblanos.
Es verdad que existe una competencia muy reñida y va a ganar la mejor estrategia, no hay duda.
Así que por favor, señores, valoren el trabajo de los medios y de sus informadores.
Suerte para todos.
En twitter: @poncharelazo
