Necias y estúpidas actitudes poselectorales (las impugnaciones del PRI y del PRD)
Tal parece que a los actuales líderes del PRI y del PRD en Puebla les importa un comino lo que suceda en sus respectivos partidos políticos, luego de la derrota y descalabro que les propinó Tony Gali y la coalición “Sigamos Adelante”.
A pesar de haber sucumbido en las urnas ante el morenovallismo y su ejército el pasado 5 de junio, priistas y perredistas están empeñados en seguir haciendo el ridículo.
No conformes con haber sido aplastados por el galismo y el morenovallismo ahora quieren que la opinión pública los compadezca y la autoridad electoral los ponga en su lugar.
De más está decir que los líderes de ambos partidos no son unos buenos perdedores.
Ahora entiendo por qué no han sabido ni siquiera ser oposición en Puebla.
Su cerrazón, testarudez y obcecación por el escándalo los ha llevado a seguir cometiendo los errores más elementales en la arena política poblana.
Y lo peor, el PRI parece que seguirá así por muchos, muchos años.
Ese mismo camino parece seguir Morena y la panista independiente Ana Teresa Aranda Orozco, quienes al menos ya no han hecho tanto escándalo, ni se han evidenciado en tratar de echar abajo una elección ya efectuada, juzgada, concluida y calificada.
Los priistas, estoy plenamente convencido, no van a tender, ni a razonar, ni a ver lo que todo mundo ve menos ellos: que si no se renuevan, se depuran y dejan de traicionarse no van a volver a Casa Puebla.
Si los priistas siguen jugando a hacer politiquería, dizque a hacer campaña y armar sueños guajiros que los ponen en los cuernos de la luna sólo por tener algún cargo público, van a seguir por el mismo camino de la derrota.
¿A quién en su sano juicio se le ocurre impugnar una elección que fue ganada por casi 12 puntos de diferencia?
Sobre todo cuando el propio presidente de la República, Enrique Peña Nieto (EPN) ya felicitó al ganador y al mismo tiempo avaló el resultado de los comicios.
Así es, sólo a los priistas y a Roxana Luna Porquillo, ex candidata del PRD al gobierno del estado.
Los priistas como José Chedraui Budib, el flamante y perdedor dirigente del PRI en la capital del estado, deberían tener dignidad y renunciar a sus cargos porque evidentemente les quedaron grandes.
En Puebla capital el PAN y Tony Gali arrasaron, aplastaron al PRI, al PRD y a sus respectivas candidatas.
En lugar de estar buscando culpables de la derrota e impugnando estúpidamente una elección en la que fueron arrasados, priistas y perredistas deberían ponerse a trabajar para poder reconstruir a sus institutos políticos.
Y luego niegan haber sido cómplices en la elección.
Como lo he dicho antes, desde que arrancó el proceso electoral, si los priistas no reconocen sus errores y depuran sus filas se los va a cargar el chamuco.
A los traidores y supuestos dueños de las distintas estructuras priistas, quienes se hicieron patos e la elección, a los delegados federales buenos para nada, los tienen enfrente, sólo es cosa de que el PRI y el CEN decidan echarlos de sus filas.
El remedio político para el PRI lo tienen los propios priistas, así que si no quieren curarse de todos sus males entonces van a seguir en picada.
Y en el caso de Roxana la cosa es más grave.
Si los perredistas como Roxana no ven más allá de sus narices, si no quieren ver la crisis que existe en las entrañas del sol azteca -en lo local y nacional-, si no aceptan que Morena les está ganando terreno, simple y sencillamente van a desaparecer junto con su partido.
Por qué carajo no se dedican ambos líderes de los partidos en cuestión a tratar de resolver los problemas, la división, la envidia y la intriga que existe entre sus militancias.
En el PRI como en el PRD las cosas son graves.
Ya es tiempo de que Jorge Estefan Chidiac y Socorro Quezada Tiempo, dirigentes del PRI y del PRD, respectivamente, se pongan a trabajar en la operación cicatriz si es que en la elección del 2018 quieren participar dignamente.
De lo contrario, ambos, con todo y sus partidos, van a seguir fracasando.
Allí está el ejemplo del Partido Verde y el bueno para nada de su dirigente.
En Twitter: @poncharelazo
