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Mutismo priista en el Congreso (#LeyBala)

El PRI está muy lejos de ser un partido de oposición en Puebla y muy cerca de declararse como uno más de los institutos políticos que viven del erario sin el mayor recato, compromiso, responsabilidad ni trabajo en beneficio de los ciudadanos.

Desde que el PRI perdió la gubernatura del estado a manos del famoso “góber precioso”, Mario Marín Torres, y su esbirro, el diputado, Javier López Zavala, su desgracia política y su debilidad en Puebla es cada vez mayor.

Los priistas están perdidos y no encuentran la brújula que los guíe a encontrar el camino para tratar de reponerse del tsunami político que les ha pasado por encima elección tras elección desde aquel histórico 2010, cuando el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, los aplastó.

Tristemente a los priistas poblanos todo mundo los dejó solos, particularmente el gobierno de la República que encabeza el presidente, Enrique Peña Nieto.

A Peña no le interesa en lo más mínimo lo que suceda con el Comité Estatal priista, y con el triunfo de Gustavo Madero en el PAN, respaldado por el mandatario poblano, mucho menos.

Y es que con Madero a la cabeza del PAN nacional, Moreno Valle recobró el peso político que poseía en la Conago como presidente.

El gobernador, hay que reconocerlo, fue uno de los operadores más eficaces y eficientes del maderismo y eso le vale ahora poder continuar y operar libremente con su proyecto presidencial apoyado por el CEN albiazul.

Empero, el caso es que el PRI sigue sin entender el papel que debe jugar hoy en Puebla, en las actuales circunstancias políticas que vive el estado y por las que atraviesa su militancia y su dirigencia estatal.

El PRI es hoy un partido desdibujado que parece no tener rumbo fijo.

Sus lidercillos están más preocupados en armar sueños guajiros y organizar proyectos personales para ganar espacios en los comicios federales y locales que se avecinan que en rescatar y darle vida a su partido.

Allí está el diputado federal, Enrique Dóger Guerrero, quien se ha dado a la tarea de realizar giras por distintos puntos de la capital poblana y el interior del estado para meterse en la puja por la candidatura a la gubernatura del PRI.

O en su defecto para negociar su declinación por Blanca Alcalá Ruiz, quien se perfila como el máximo baluarte político en el ex partido para enfrentar una nueva elección ante el PAN y el poderoso morenovallismo.

Lo cierto es que a Dóger no le interesa en lo absoluto el futuro del PRI, sino el propio, su patrimonio y mantenerse cobrando del erario.

Lo mismo sucede con los Zavala, los Morales, los Lastiri, los Chedraui y todos quienes buscan sacar beneficio propio antes que darle dignidad y una nueva cara su partido.

Da pena ver cómo el PRI poblano se desmorona.

Aunque más pena da ver a personajes como Víctor Manuel Giorgana Jiménez, quien como un verdadero camaleón de la política poblana se pone y se quita cuando más le conviene la camiseta priista.

¿O qué le pasó en la votación de la “Ley para Proteger los Derechos Humanos y que Regula el Uso Legítimo de la Fuerza por Parte de los Elementos de las Instituciones Policiales del Estado”, la ahora famosa #LeyBala que se dio ayer en el Congreso?

¿Ahora sufre de Alzheimer?

¿Olvidó que es de oposición, que es priista?

¿O de plano otra vez le llegaron al precio?

¿No que muy priista, priista?

Ahora sí el líder del Congreso local nos salió como el puñal de San Bartolo, “puntiagudo y sin filo”.

Es extraño que la polémica norma que da paso al uso de armas de fuego, según el criterio de los gendarmes, únicamente haya generado ruido fuera y no dentro del Poder Legislativo.

¿Y el debate, señores diputados?

No nos defiendan tanto.

La mentada ley, aunque hubiese sido aprobada por unanimidad porque tampoco es diabólica, bien valía comentarios, posturas, disertaciones, análisis y razonamientos más puntuales y agudos, a favor y en contra.

Una discusión en la que se notara como que trabajan nuestros diputados.

Ojalá que esta ley, como lo aseguró el diputado yunquista, Francisco Rodríguez Álvarez, esté dirigida y tenga dedicatoria directa para con la delincuencia y todos aquellos que de verdad afectan los intereses de terceros al organizar manifestaciones violentas, y no para reprimir manifestaciones pacíficas.

Lo que verdaderamente extraña de todo esto es la complaciente actitud de los diputados locales priistas, esos que siguen diciendo en los rincones que se van a levantar en armas en contra del gobierno del estado.

Bien dicen, “más rápido cae un hablador que un cojo”.

En twitter: @poncharelazo