Moreno Valle; la Conago, EPN y 2018
Nadie nunca imaginó que la influencia y el poderío político del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, avanzaran aceleradamente, se extendieran y llegaran a tales magnitudes -fuera del PRI y dentro del PAN- como se viven hoy, incluso, en uno de los sexenios más polémicos de la historia de México.
Quién iba a pensar que la carrera política de aquel “joven novato”, como le llamaron muchos dinosaurios priistas al momento de asumir la Secretaría de Finanzas en el sexenio melquiadista, marcaría la historia de Puebla y su política aldeana.
Ni Mariano Piña Olaya, ni Manuel Bartlett Díaz, ni el propio Melquiades Morales Flores, ni mucho menos Mario Marín Torres, ni los cuatro ex gobernadores del estado juntos percibieron la capacidad política de Rafael Moreno Valle.
Muy al contrario, en algunos casos, incluso, lo denostaron, lo bloquearon y trataron de desaparecerlo del plano político.
El más agresivo con el morenovallismo, sin duda, fue el famoso “góber precioso”, quien alguna vez soñó con lo que hoy el gobernador del estado ha hecho en tan sólo un par de años.
Comparados conforme a los pesos en el pugilismo, Marín, es como uno paja y Moreno Valle un peso completo.
Marín fue un fenómeno de la corrupción y Moreno Valle es ahora un fenómeno de la política local y nacional.
Vamos, ni panistas, ni perredistas habrían imaginado que estarían al servicio del mandatario, a quien han convertido en su líder, y a quien han cobijado como su salvador en cuestiones políticas y de negociación económica.
Para nadie es un secreto que tanto el PAN, como el PRD, han logrado capitalizar el predominio político de Rafael Moreno Valle, en Puebla, y en el resto del país.
En el caso del PAN, El Yunque ha ganado de todas, todas.
Tan sólo, Eduardo Rivera Pérez, edil poblano, se sacó la rifa del tigre y ya gobernó tres años la ciudad gracias al tsunami político-electoral que generó la imagen de Moreno Valle en aquella elección de 2010, cuando la arrebató a Marín la gubernatura y aplastó a Javier López Zavala, hoy convertido en uno más de sus subordinados priistas.
Y hay que decirlo, El Yunque y Lalo Rivera sin el gobernador valen lo mismo que el corcho de una botella de vino barato.
Los políticos de la izquierda negociadora, los perredistas, se encargan de hacer el trabajo sucio que todo grupo político necesita, así de simple.
Así que con la presidencia de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), heredada por el mandatario de Sinaloa, Mario López Valdez, y avalada por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto (EPN), Rafael Moreno Valle fortalece sus aspiraciones políticas y su margen de maniobra.
No hay necesidad de ser un experto en política, un gurú o un adivino para ver cómo nuevamente el gobernador poblano empieza a construir poco a poco la escalinata que lo pueda llevar a su objetivo.
En Acción Nacional la candidatura es pan comido y los perredistas aún tienen mucho que negociar de cara a 2018.
En ese sentido, hay que recordar que el sol azteca ha ganado todo en Puebla gracias al desarrollo y crecimiento de Moreno Valle. Y un dato adicional que no hay que perder de vista es que Luis Miguel Barbosa, el poderoso líder de los senadores perredistas, quiere ser gobernador de Puebla.
Y Moreno Valle aún tiene muchas fichas que intercambiar con el PAN y el PRD para jugar un papel protagónico en los comicios presidenciales de 2018 con apoyo de las famosas coaliciones.
Por cierto, a partir de ayer el gobernador, Moreno Valle, será un feroz defensor de los intereses del presidente, Peña, y de sus nuevas y polémicas reformas, la hacendaria y la energética.
Faltaba más.
En twitter: @poncharelazo
