Morena y sus gobiernos peligran en Puebla
Algo que debe tomar en cuenta para el futuro inmediato, y muy en serio, el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta, es la percepción que los poblanos tienen sobre su gobierno pero particularmente sobre el resto de las administraciones que representan a Morena, su partido.
Sobre todo porque los mensajes que están enviando estos gobiernos, de cara a los comicios intermedios del 2021, no son los mejores, o al menos parecen no contar con el aval de la gente.
Y es que me parece que la Cuarta Transformación en Puebla no está cumpliendo ni cubriendo del todo la expectativa que se creó en torno a su arribo al poder.
Me parece que el gobierno del estado se está distrayendo en temas que van más en un perjuicio ciudadano que en cumplir con la perspectiva que se había formado en torno a Morena.
Y los ejemplos de la crisis política y mediática por la que atraviesa el partido son claros.
Allí están los ediles de Tehuacán, Felipe de Jesús Patjane Martínez; de San Andrés Cholula, Karina Pérez Popoca; de San Martín Texmelucan, Norma Layón Aarún; de Huejotzingo, Angélica Alvarado Juárez, entre otros que lo único que han hecho es dedicarse a desprestigiar al partido que los abanderó e impulso para ser autoridad.
En el caso de la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, me parece que está intentando retomar el camino para evitar una catástrofe política en la próxima elección intermedia, en la que se elegirán ediles, diputados locales, federales y senadores.
El tema de su caballito con tequila me parece un asunto de poca importancia porque cualquiera tiene la libertad de matar el nervio, la ansiedad y la presión con un "fuerte”, como se dice popularmente.
A la presidenta más bien hay que evaluarla por el trabajo positivo o negativo que se hace en la ciudad, y no por cuestiones personales que en nada abonan a la crisis que se vive en el estado en materia de seguridad y economía.
Eso sí, si Morena quiere repetir en los ayuntamientos donde ya gobierna, en las diputaciones, en los distritos donde tiene representación y en las regiones que logró arrebatarle a la oposición entonces tiene que enderezar el camino.
De lo contrario por ello sostengo que los gobiernos de Morena en Puebla peligran para el 2021 pues se someterán al escrutinio y a la evaluación de los poblanos, quienes no verán al presidente Andrés Manuel López Obrador en la boleta.
Temas como la inseguridad, la falta de empleo, la mala economía pero sobre todo el alza a la tarifa del transporte público, de 6 a 8 y 8.50 pesos, sin duda le van a pegar a Morena y a sus próximos candidatos.
Así que la estrategia para esta próxima campaña pero particularmente para empezar a perfilar un gobierno astero, ciudadano, de arraigo con la gente y de cercanía y apoyo con los que menos tienen es convocar a la reconciliación en el estado.
Las campañas de ataque a la corrupción, de cárcel a los que robaron, ya quedaron atrás, hoy por hoy es momento de impulsar y rescatar al estado, a los ciudadanos.
Ya lo he dicho muchas veces y lo repito, es momento de que el gobernador se muestre como lo que es un estadista y un político profesional sin rencor, que no aplica el borrón y cuenta nueva sino más bien hace valer la ley y que ve para adelante y ya no para atrás.
Ojalá que los transportistas, los concesionarios y los dueños del transporte público no lo hagan quedar mal porque los poblanos se la van a cobrar en las urnas.
¿Cuántas veces se ha incrementado el precio del pasaje en la entidad, y cuántas veces hemos dicho que los vehículos y el servicio siguen igual de asquerosos?
El precio del pasaje en otros estados es tal vez más caro pero pongo el ejemplo de Querétaro, donde el servicio es de primera calidad, lo mismo que sus avenidas, sus calles y hasta sus espacios históricos.
Allí hay tolerancia cero a los concesionarios del transporte a la hora de negociar la tarifa, allí el transportista primero renueva y garantiza un servicio de calidad y después exige un aumento.
Ojalá que en Puebla las cosas verdaderamente empiecen a cambiar pronto o los poblanos, insisto, van a reaccionar.
Así que Morena ojalá ya tome las riendas de su partido, de su gobierno y del futuro que le espera en el estado porque está dejando mucho que desear.
Afortunadamente, el gobernador Barbosa es un político sensible y va a meter mano dura si los concesionarios no cumplen algo que, por desgracia, tampoco firmaron.
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