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Morena y Barbosa en caballo de hacienda a Casa Puebla

El ex senador Luis Miguel Barbosa Huerta y su partido -Morena- ya tienen el camino libre para poder cumplir su deseo de gobernar Puebla.

Todo estaría dado para que el barbosismo se convierta en la nueva corriente política en Puebla, la que domine y controle el estado.

Ya no hay obstáculos que se lo impidan.

El morenovallismo está muerto, sus pocos vasallos peleados, divididos y enemistados.

No hay oposición que pudiera tirarle la gubernatura otra vez a Barbosa.

Por fin la vida, la historia y la revolución le hicieron justicia.

Al final, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sí le cumplirá a Barbosa su promesa de hacerlo gobernador del estado de Puebla.

Y sí, la vida siempre da sorpresas y en la política aún más.

El caso de Puebla es el mejor ejemplo.

Así que Luis Miguel Barbosa, si todo le cuadra y los astros se le alinean de forma perfecta, será gobernador en 5 meses.

Ya sólo falta que se lleve a cabo una encuesta para ratificar su candidatura.

Encuesta que, a decir de él, ya tiene en la bolsa porque todos sus posibles competidores en Morena son mucho más débiles.

Y es que a estas alturas la candidatura de Barbosa sólo la podría tirar el mismísimo AMLO, y eso a estas alturas, insisto, es prácticamente imposible.

Ya el propio mandatario nacional le dio su respaldo irrestricto al tehuacanense -indirectamente- en su conferencia de prensa de ayer por la mañana, cuando evidenció que los diputados locales del PAN hicieron gobernador interino de Guillermo Pacheco Pulido.

Por cierto que en el PAN, partido que podría haber sido la única barrera para Barbosa, ya tiraron la toalla y enviarán como candidato para la elección extraordinaria a cualquiera, el primero que levante la mano será.

Porque los panistas, tanto en el ámbito local y nacional ya están pensando mejor en el 2021, en una elección en la que sus fuerzas estén en paz, organizadas, unidas y más fuertes para poder enfrentar el ejército lopezobradorista y de Morena.

El PAN poblano, hay que subrayarlo, está desahuciado, moribundo, a punto del colapso; ya sólo falta que el último de sus mohicanos le dé la cuchillada final y/o el tiro de gracia.

Y ese podría ser hoy Luis Banck Serrato.

La mayoría de los liderazgos panistas saben perfectamente que el morenovallismo se acabó y no hay capacidad para poder resucitarlo o reorganizarlo.

Los mejores operadores, líderes y militantes del PAN morenovallista decidieron abandonar y dejar a su suerte a su partido, al proyecto que tanto les dio, que los encumbró y que los hizo millonarios.

Y los tres ejemplos más emblemáticos y claros de esto, quienes dan cuenta de la catástrofe son tres: Eukid Castañón Herrera, Marcelo García Almaguer y Luis Banck.

Así que como se ve el panorama político-electoral para el PAN es negro, no hay ni la más mínima esperanza de poder ganar sin su líder.

Ya nadie quiere ser el candidato.

Ni Banck, ni el líder del yunque, Eduardo Rivera Pérez; ni Tony Gali Jr., ni Humberto Aguilar Coronado, a quien de nada le sirve ahora jactarse y presumir de ser el hombre fuerte de Marko Cortés, líder nacional del PAN.

Vamos a ver ahora quién es el guapo y el valiente que quiere ser el abanderado y echarse en la espalda una responsabilidad y una derrota tan grande como la que les espera.

El PAN poblano ya no vale ni una décima parte de lo que costaba antes del 24 de diciembre pasado.

Esta devaluado, en crisis, herido de muerte.

Por lo pronto la dirigencia estatal albiazul, por órdenes de la nacional, va a realizar sesiones extraordinarias del consejo permanente para tratar de organizar e informar a su militancia las decisiones que se tomen de cara a la próxima elección extraordinaria.

Habrá foros para recabar ideas, apoyos y propuestas para analizar y perfilar a los posibles candidatos a gobernador.

De esta forma se analizará, además, si el PAN participa sólo o intenta repetir una coalición como en la última elección.

Porque se vea desde el punto en que se vea el PAN la tiene muy difícil, prácticamente imposible.

Y vea, usted, si no:

Los números que logró la coalición por Puebla al Frente en la pasada elección, en la que ganó Martha Erika Alonso Hidalgo la gubernatura fueron muy cerrados.

Aquella elección arrojó, partido por partido, los siguientes resultados y votos: el PAN obtuvo 799 mil 757 sufragios, seguido por Morena que logró 781 mil 60 votos; el PRI pudo rescatar 555 mil 18 votos, el Verde 153 mil 303, el PT 129 mil 387, Movimiento Ciudadano 86 mil 374, Compromiso por Puebla 79 mil 777, el PRD 71 mil 239, el PSI 55 mil 378 y el PES 53 mil 44 votos.

La diferencia entre el PAN y Morena, entre Martha Erika y Barbosa, entre una y otra coalición, fue de más-menos 120 mil votos, los cuales se lograron por haber concretado la alianza Por Puebla al Frente.

Evidentemente, ante las condiciones políticas que se viven en Puebla, el PAN solo y abandonado no podría ganar la próxima elección ni por un milagro.

En twitter: @poncharelazo