Morena debe madurar
No hay duda que lo más conveniente para los poblanos y en general para todos los mexicanos es que en el estado y en el resto del país exista un equilibrio de fuerzas políticas.
Un equilibrio de gobiernos y poderes.
Que la balanza no esté inclinada ni a favor de uno, ni a favor de otro.
Sobre todo porque el sistema de partidos que impera en el país, como siempre lo he dicho, está totalmente agotado.
Y en particular porque todos los políticos, sin excepción, por lo menos hasta hoy, son fácilmente corruptibles.
Y quién diga lo contrario que lo demuestre.
Porque al menos la pulcritud de Morena, hasta el momento, se cayó con la versión publicada por el INE sobre su famoso y millonario fideicomiso.
Cierto o no el desvío de recursos, como dicen, palo dado ni Dios lo quita.
Ojalá que a Morena y a sus protagonistas, ya apostados en el poder, no les salgan como a los políticos de siempre cientos de propiedades y cuentas bancarias.
Porque en el caso de Puebla, por ejemplo, hay muchos nuevos simpatizantes de Morena y del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), sobre quienes bien se podría hasta empezar una historieta.
Y es que algunos tienen una carrera política que francamente deja mucho que desear.
Por lo pronto, la duda ya la sembró el INE y dio paso a la especulación, a la suspicacia y a la desconfianza.
Como a todo los partidos en el país ahora a Morena también se le puede preguntar ¿quién pompó fideicomiso?
Lo que los líderes del Movimiento de Regeneración Nacional deben hacer es tratar de legitimar a cómo dé lugar su triunfo, tratar de trasparentar sus recursos, sus gastos, sus acuerdos para llegar a la pasada elección del primero de julio.
Morena y AMLO deben demostrar que sí son un verdadero cambio.
Que no llegaron al poder solo por su discurso.
Así que en Puebla los diputados locales, los federales, los senadores, la presidenta municipal de la capital, Claudia Rivera Vivanco, así como los ediles electos, deben de ponerse a trabajar y dejar la grilla a un lado.
Claudia Rivera ya dio el primer paso y actuó.
El resto de los simpatizantes y líderes de Morena deben entender que la elección quedó atrás y que ya es hora de empezar a planear, a trabajar, a gestionar, a observar que es lo que está bien hecho en Puebla y que no, en todo su territorio.
Porque hay que reconocer que no todo está mal calculado.
Es un hecho que si comparamos la Puebla del marinismo y la Puebla del morenovallismo hay grandes y abismales diferencias.
Sin regatear, y haciendo a un lado todos los excesos que se dieron en ambas administraciones, la imagen de la que hoy goza el estado por su desarrollo y crecimiento es mucho mejor.
Allí está, por ejemplo, el rescate del cerro de Amalucan.
La obra se criticó, la reprobaron, la denostaron y ayer un buen número de poblanos abarrotó el lugar, sobre todo el lago de cristal que se construyó.
Los colonos utilizaron de alberca el lago y hasta se echaron un chapuzón.
¿Pues no que la rehabilitación del lugar sólo era un vil negocio?
¿Verdad que no todo está mal en Puebla?
Si no todo se debe criticar por criticar, primero analicemos y revisemos los proyectos y las buenas acciones, ya después arremetemos contra quienes queramos.
Si no todo es responsabilidad de las autoridades.
También los ciudadanos debemos aportar nuestro granito de arena para poder cambiar al país.
Ni el mismísimo AMLO podría solo cambiar a la nación.
La responsabilidad es de todos, es una responsabilidad compartida.
Así que si hoy se topa usted con cualquier simpatizante o dirigente de Morena entonces aplique aquella de que hay que exigir en lugar de tomar selfies y fotos.
Es más importante tratar de impulsar el trabajo de un nuevo gobierno que alabarlo sin ton ni son.
Por eso digo que en Puebla hace falta madurez política y trabajo en equipo.
Equilibrio, democracia y solidaridad.
Y conste que no es comercial.
En twitter: @poncharelazo
