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Miguel Barbosa, nuevo gobernador poblano, ¿qué sigue para Puebla?

Por fin, luego de la tragedia, de la polarización -política y social-, de la inseguridad que azota nuestro estado y de un desfile de 5 mandatarios en apenas 2 años, los poblanos ya tenemos gobernador y se llama Luis Miguel Barbosa Huerta.

Tal como se había calculado y pronosticado por los especialistas y todas las casas encuestadoras, ayer el resultado de la elección terminó a favor del candidato de Morena, hoy virtual gobernador del estado, por un margen de casi 20 puntos.

Y aunque no hubo mucha sorpresa en cuanto al resultado final de los comicios de ayer domingo, hay que subrayar y destacar que en la zona conurbada los ciudadanos sí castigaron a Morena.

Sancionaron el mal gobierno de sus autoridades, de quienes actualmente encabezan tres de los municipios más grandes e importantes de la entidad: Puebla capital, San Pedro y San Andrés Cholula.

En estas tres regiones poblanas ganó el abanderado panista, Enrique Cárdenas Sánchez, quien se impuso a Barbosa considerablemente.

Empero, Morena perdió la elección en Puebla, San Pedro y San Andrés Cholula por una simple y sencilla razón: porque sus habitantes desaprueban y están inconformes con sus gobiernos, con sus autoridades, con la forma de cómo administran los recursos.

Tanto la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, como la edil de San Andrés, Karina Pérez Popoca, y Luis Alberto Arriaga Lila, gobernador de San Pedro Cholula, tienen mucho que reflexionar y pensar.

Sobre todo porque aún ni siquiera están a la mitad de su gobierno y ya están reprobados por los poblanos, quienes decidieron darles la espalda en la elección efectuada ayer.

Y peor aún, los tres le quedaron mal al virtual gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, quien tuvo que ganar los comicios con el apoyo de sus huestes del interior del estado.

Afortunadamente, el equipo de trabajo de Barbosa, quien realmente operó la elección, movilizó a su estructura, organizó y vigiló los comicios para llevarse el triunfo y el mérito completo.

El equipo compacto de Barbosa, sus mujeres y hombres de más confianza, logró sumar el mayor número de votos para ganar la justa a pesar de haber perdido Puebla capital.

El mérito es de muchos, sin duda, pero el operador de Barbosa, Eric Cotoñeto Carmona, fue la clave clave para poder lograr el resultado que permitió que Barbosa ya sea parte de la historia de Puebla.

Así que esta elección le enseñó mucho al barbosismo, a Morena y a la 4T.

De entrada, evidenció que en el estado, al menos, no se están haciendo bien las cosas, no se está gobernando como quieren los ciudadanos, no se tiene un rumbo definido, ni mucho menos una estrategia para satisfacer las necesidades de los poblanos.

Los gobiernos de Morena deben erradicar la soberbia, la antipatía, el abuso del poder y la opacidad con la que están gobernando.

Porque el virtual mandatario no va a tolerar más errores, ni mucho menos va a esperar mucho tiempo para sincronizar su gobierno con cada municipio en el estado.

No hay tiempo que perder, la reconciliación en Puebla ya es una realidad.

Morena y sus gobiernos deben terminar, erradicar y eliminar de un plumazo actitudes como la asumida por el mentado “regidor golpeador”, Roberto Elí Esponda Islas, quien a la hora que se le antoja golpea, amenaza y amedrenta a todo mundo.

Ojalá que el virtual gobernador lo meta en cintura y le ponga un hasta aquí a su conducta violenta porque de lo contrario un día va a meter a Morena en graves problemas.

¿Qué no habrá visto el mentado Elí Esponda lo que le han dejado sus locuras al diputado Héctor Alonso Granados por andarle jugando al todo poderoso?

El regidor golpeador lo único que está buscando es que su partido lo sancione por tener un perfil político desquiciado.

Sin embargo, ojalá que todo cambie en Puebla ahora que ya tenemos gobernador. Se necesita que no sólo que en Morena haya orden sino en todo el estado.

Ahora le toca al nuevo mandatario ponerse a trabajar, a conducir su gobierno de forma que se garantice la gobernabilidad, la paz social, la tranquilidad, la reconciliación y la unidad de todos los poblanos, sin excepciones partidistas.

Puebla es de todos y debe ser para todos.

Esa es la idea de Miguel Barbosa, gobernar para todos, para que a todos nos vaya bien.

Y en el PAN también encontraron y se llevaron su buena lección.

Enrique Cárdenas no es un mal perfil pero sí un candidato que llegó en el momento equivocado: cuando los panistas estaban divididos y peleados.

Ahora los políticos azules tienen que replantear las cosas, su política en Puebla, cerrar filas en torno a su dirigente, Genoveva Huerta Villegas, y seguir trabajando para refrendar su triunfo en los municipios conurbados en los que ganaron.

Ya vimos que si se lo proponen sí pueden ser una opción de gobierno y una digna oposición política, ya sólo es que se pongan de acuerdo y no les gane la ambición.

En cambio en el PRI, allí las cosas sí están graves porque no encuentran el camino para volver a su pasado sendero del triunfo.

Si el PRI poblano sigue siendo controlado por el mismo grupo se va a seguir hundiendo.

Si no empiezan los priistas a depurar sus filas y a cortar cabezas nunca volverán a ser gobierno.

Allí está el resultado de su campaña gris, vacía y marinista: el penoso tercer lugar.

En twitter: @poncharelazo